Religiosidad, ninez y unidad familiar

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Religiosidad, ninez y unidad familiar

Este día es culturalmente de tradición religiosa. Pertenece al catolicismo. Afirma la centralidad de la niñez, pero también el reconocimiento de la importancia de la unidad familiar. Por eso estos referentes son los aspectos básicos de las celebraciones de Nochebuena y Navidad. Primero porque anuncia la llegada de un Mesías que vino al mundo como niño y que se hizo hombre trayendo como consigna y divisa la predicación humana de paz, amor, justicia, hermandad.

Nochebuena y Navidad son ritos del mundo cristiano y occidental. Tienen una dimensión y sentido refrendados en la historia social. Especialmente en el reconocer que sus integrantes tienen en esos eventos una identificación y constante valoración de la unidad familiar, los niños, la paz y el amor.

De la familia, porque es en el núcleo material, humano y espiritual en el que los integrantes de los colectivos humanos asumen este acontecimiento como atmósfera y sustento de la vida. Esta idea se ha consolidado en el transcurrir de los tiempos, con la práctica de la costumbre. Por eso tiene un rol central en la sociedad, pues cada uno se encuentra en ese colectivo de pertenencia, afecto y amor filial.

Hay un suceso que identifica el advenimiento al mundo histórico de la ritualidad cristiana: “el nacimiento del niño Jesús”. Así se otorga a los infantes una valoración y reconocimiento especial. Por eso es un proceso que va más allá de la tradición. Nos remite a la parte más noble y pura de la humanidad: los niños. También esta festividad es para todos ellos. Pero no debiera ser reducida únicamente a la ritualidad y acción solidaria de entrega y regalo de juguetes por la Navidad. Debe servir para más. Ver en ella la necesidad de todos los días darles momentos de atención a ellos en salud, educación, bienestar, seguridad. Sobre todo hoy, que salen a la luz pública los hechos abominables de abusos a infantes escolares y crímenes execrables. Por eso es necesario que la sociedad, la familia y el Estado atiendan, protejan y defiendan a los niños en sus derechos y seguridad.

Al finalizar este día e iniciar el siguiente, nacerá un niño que se hará profeta en la historia. Predicando paz, justicia, amor, perdón y redención. Y sobre todo, dejará su mensaje, aquel que aún conserva la humanidad: paz a los hombres de buena voluntad.