La regulacion del cigarrillo electronico es puro humo

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La regulacion del cigarrillo electronico es puro humo

Su expendio gana fuerza sin control. Aunque elimina la toxicidad de la combustión, la nicotina que contiene no lo libera de riesgos.

Imagen referencial. Cigarrillo electrónico.

Hoy se conmemora el Día Mundial Sin Tabaco y las cifras no alientan. En la Tierra existen 1.100 millones de fumadores. De esa cifra, el 50 % intentará dejar el cigarrillo; y de ese universo, únicamente el 7 % lo logrará. La adicción a la nicotina juega un papel determinante frente a cualquier campaña antihumo.

Enterada ya de que la combustión del cigarrillo puede causar enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), problemas cardiovasculares y cáncer de pulmón, y consciente de lo difícil que la tiene el fumador para abandonar el producto, la industria tabacalera ha entregado un ‘amortiguador de daño’, el cigarrillo electrónico, un aparato tipo pipa que funciona con batería y suministra nicotina sin la toxicidad de la combustión que causa el cigarrillo, pero que no está libre de riesgos.

A Ecuador, el producto entró de forma contundente en la última década. Se calcula que hoy, en este territorio que alberga a 1,5 millones de fumadores, un 30 % de la población joven consume nicotina a través de un vapeador; otro puñado probó los cigarrillos electrónicos, pero por no hallar la misma sensación regresó al tabaco; y otro tanto ni siquiera fumaba antes de comprarse uno.

Por contener nicotina, el ‘e-cigarrette’, como también le llaman, es regulado en el país igual que el cigarrillo común, muy a pesar de la industria, que los defiende y pide clasificarlos como dispositivos electrónicos (ver recuadro).

Es la Ley Orgánica para la Regulación y Control de Tabaco la que pone las reglas: no pueden prenderse en espacios cerrados ni públicos que hayan sido declarados como libres de humo de tabaco, está prohibida la venta a menores de 18 años y deben tener leyendas y pictogramas o imágenes de advertencia que muestren los efectos nocivos de su consumo.

Que se cumpla aquello es casi una utopía. El Servicio Nacional de Aduanas del Ecuador notificó a EXPRESO que el año pasado se importaron legalmente 69.788 unidades de cigarrillos electrónicos, casi el doble de lo que se importó en 2017, y que en los últimos tres años se han aprehendido más de 1.300 dólares en mercancía de este tipo por contrabando, que ingresa por el norte del país. Otros muchos miles se comercializan sin control en lugares como la bahía de Guayaquil o tiendas tecnológicas. Es decir, la ley es un adorno en materia de vapeadores.

Basta con pasear por Guayaquil para notar lo fácil que es adquirir uno. Se encuentran desde $ 5. Un recorrido de este Diario identificó una variedad de al menos 10 tipos. Su forma y la potencia con que expulsan el humo determinan su costo. El más caro está a $ 120.

Pese a las supuestas inspecciones que realiza la Agencia de Regulación y Control Sanitario, no se respeta la obligatoriedad de notificar en el envase que es un producto para fumadores. Ocurre igual con las esencias de aceites que sirven para activar el vapeador. Se venden desde $ 1, en frascos pequeños que no tienen ningún tipo de advertencia para menores ni registro sanitario.

Ecuador parece no haber dimensionado el impacto de este producto, aun frente a la coyuntura mundial. Incluso el Foro Global de Tabaco y Nicotina celebrado en Londres el año pasado tuvo como protagonista al vapeador. Así como miles de estudios hechos por expertos a favor y en contra, y en medio de todo, la realidad de libre comercialización que lo acusa de haber hecho adictos a la nicotina a más de un millón de jóvenes colegiales en Estados Unidos.

Así, se baraja entre expertos la necesidad de una regulación para garantizar, además de la calidad, que los no fumadores, exfumadores y menores de edad no tengan acceso a este producto.

Mauricio Sáenz, director de asuntos corporativos de Philip Morris, reconoce que en Ecuador, aunque los cigarrillos electrónicos están a disposición, no existe una regulación adecuada, ni conocimiento, ni discusiones serias y técnicas sobre estos. “El consumidor no sabe qué está comprando. Ni siquiera las esencias son a prueba de niños”, advierte.

La compañía a la que representa se ha planteado el objetivo de dejar de comercializar cigarrillos comunes, para en cambio ofrecer alternativas libres de humo, como IQOS, un producto que calienta la hoja de tabaco electrónicamente y que hace poco logró el aval de la FDA para su comercialización en Estados Unidos, pero que todavía no tiene fecha de tocar el mercado ecuatoriano.

La necesidad de una regulación seria en el país es imperativa, resalta el ejecutivo. La realidad hoy es que la gente que aquí consume cigarrillos electrónicos desconoce que no están libres de riesgo, ni que no son un producto para menores de edad y no fumadores.

Se supone que este producto libre de humo reduce los componentes tóxicos en un promedio del 95 % comparado con el humo del cigarrillo, pero el ser considerablemente menos dañino no termina de convencer a los expertos anticigarrillo, en principio porque su razón de ser es la nicotina.

“En efecto, la nicotina no es una sustancia libre de riesgos. Tiene contraindicaciones: incrementa la frecuencia cardiaca, sube la presión arterial y tiene un efecto negativo sobre la función neuronal. No pueden consumirla embarazadas, ni hipertensos, ni personas con arritmia, pero es una mejor alternativa para el fumador, porque le hace menos daño”, insiste la especialista en farmacología clínica y científica para Philip Morris, Andrea Costantini, experta argentina que visitó Guayaquil a mediados de mes.

Los efectos del cigarrillo electrónico van mucho más allá de lo que asegura Costantini, puntualiza Francisco Plaza, coordinador general de la Fundación Médica Contra el Ruido, Ambientecontaminantes, Drogas y Tabaquismo (Fumcoradt). Su uso continuo, recalca, puede generar trastornos de tipo digestivo como hipersalivación, acidez estomacal y flatulencia, además de que a largo plazo el riesgo de cáncer no desaparece. Genera un humo menos tóxico, pero la vía aérea superior se ve afectada considerablemente.

“La industria sustituyó una adicción por otra. Es verdad que reduce el daño pulmonar, pero no lo desaparece, por eso no es aconsejable. Es una irresponsabilidad no desalentar al fumador”, sostiene el experto.

Al ser la nicotina uno de los alcaloides que más rápidamente llegan al sistema nervioso central, produce una sensación de satisfacción que hace que quien está fumando experimente cierto placer y se sienta ligeramente eufórico mientras fuma. “No se está erradicando la dependencia con este producto en el mercado. Y como toda droga, quien la consuma cada vez necesitará un poco más”, precisa.

El director de asuntos corporativos de Philip Morris resalta al respecto la necesidad de que la comunidad médica, las autoridades y la academia empiecen a debatir de manera seria el tema en el país, además de enfatizar la urgencia de un control efectivo del contrabando, para que las alternativas que se encuentren tengan una validación científica, no estén disponibles para menores y adviertan al consumidor de los perfiles de riesgo a los que se atiene.

Marco regulatorio

La ley que regula su uso

La Ley Orgánica para la Regulación y Control del Tabaco (LORCT) rige también para los cigarrillos electrónicos y fue aprobada en 2011, cuando en realidad estos productos empezaron a entrar al país en 2015.

““La lógica dice que si la ley se aprobó cuando estos productos no existían, en lugar de hacer un ‘Frankenstein’ regulatorio, lo que debe hacerse es una ley nueva que se adapte a la realidad del mercado existente”, recomienda el director de asuntos corporativos de Philip Morris, Mauricio Sáenz, a propósito de considerar este producto un dispositivo electrónico y no “un cigarrillo”. Sin embargo, la autoridad, a través del Ministerio de Salud, ha sido enfática al explicar que si están incluidos en ese cuerpo legal es porque contienen como componente a la adictiva
nicotina.

Una jornada de conciencia

Una mesa redonda, hoy

Por el Día Mundial Sin Tabaco habrá esta mañana una mesa redonda en el campus del Instituto Técnico Superior Bolivariano, a partir de las 09:00.

Asistirán la educadora Rosalía Arteaga; Wilson Tenorio, presidente de Fumcorac; Washington Ladínez, presidente del Colegio de Médicos; la concejal Geraldine Weber; además de otras autoridades, anuncia Moisés Cajías, presidente del Comité Institucional de Lucha Antitabaco, uno de los organizadores de la cita.

También asistirá el experto Guillermo Paraje, para hablar sobre el costo del tabaquismo para la salud pública, y se extendió una invitación a la alcaldesa Cynthia Viteri.

La cita de concienciación culminará con un pregón antitabaco, a las 16:00, en la Plaza San
Francisco.

La autoridad

El control se resume al etiquetado

La Agencia de Regulación y Control Sanitario asegura que realiza controles a nivel de etiquetado de los productos del tabaco, y que en caso de existir presuntos incumplimientos, ejecuta las acciones.

La agencia notifica también que a través de la aplicación ARCSA MÓVIL, disponible en las plataformas iOS y Android, se observan en tiempo real las alertas emitidas sobre distintos productos.

Sin embargo, ante la interrogante de si se han hecho hallazgos de cigarrillos electrónicos que puedan causar alguna afectación, responden que el Ministerio de Salud es el ente que tiene las competencias; pero esta última entidad derivó a EXPRESO a Arcsa.

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