El reciclaje ensucia las calles de Guayaquil

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El reciclaje ensucia las calles de Guayaquil

Lejos de mantener limpia a la ciudad, el reciclaje que se ejecuta de manera informal en las calles de Guayaquil genera desechos regados.

Labor. En distintos sectores de la ciudad los chamberos son un problema: riegan la basura para rebuscar.

Lejos de mantener limpia a la ciudad, el reciclaje que se ejecuta de manera informal en las calles de Guayaquil genera desechos regados, mal olor y quejas de los vecinos, que aseguran que los recicladores rompen las fundas y dejan la basura que a ellos “no les sirve”.

EXPRESO ha recogido varias veces denuncias de este tipo. La última, expuesta en el barrio del Salado, cuando los miembros de un comité se reunieron para hablar de las problemáticas que tienen en común con otros sectores de la urbe: los chamberos.

Puerto Limpio, la concesionaria encargada de la recolección de la basura, lleva a diario unas 4.000 toneladas de desechos, que incluyen desechos reciclables que se desperdician, porque al relleno sanitario llegan contaminados.

Por ello implementó la campaña ‘Desechos sin desperdicios’, una propuesta para que la ciudadanía separe lo reciclable y así evitar la contaminación, además de darle “chamba a los chamberos”, explicó Karla Aguas, vocera de la entidad.

Esa propuesta al parecer no ha sido adoptada del todo, y los chamberos siguen rebuscando entre los pilos de basura en las esquinas, afuera de mercados y lugares de concentración masiva, para obtener el material que podrán vender a recicladoras.

En la esquina de Sucre y 6 de Marzo, cuando cae la tarde es común ver entre los montones de basura a personas escarbando en busca del plástico y cartón que podrán llevarse.

Situación que se replica en varias calles de la urbe.

Eso, a criterio de Aguas, se genera porque la ciudadanía saca la basura en horas distintas a la que pasa el recolector, que tiene establecido horarios y frecuencias (días).

“Si el recolector pasa en las noches, deben sacar la basura máximo unas dos horas antes; pero no dejarla si el camión ya pasó, porque esa basura va a quedar expuesta hasta que pase de nuevo el carro”, explica.

Con eso concuerda Luis Ruales, comerciante de Ayacucho y La 9na. “La gente no saca la basura a la hora debida. Viene a dejar cualquier cosa, pasan los vehículos dejando basura y el problema con los chamberos es que abren las fundas y dejan todo regado”.

Dejar los desperdicios regados en la calle es una contravención causal de multa, según la ordenanza municipal que, o se cumple a medias, o no se cumple, pues los recicladores continúan su labor diaria.

Lo que se puede hacer para evitar la situación es trabajar en conjunto con la comunidad, que las personas separen en sus casas y entreguen lo clasificado directamente a los recicladores, dice Gustavo Zúñiga, director de aseo cantonal municipal. KSG