La (real) autonomia universitaria

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La (real) autonomia universitaria

Forjado en el respeto al antiguo apotegma: “aquel que dice que solo de medicina sabe, ni medicina sabe”, el doctor Juan Tanca Marengo daba lugar a un amplio repertorio cuando, en los espacios que la actividad cotidiana permitía, se tenía el privilegio de conversar con él.

Hombre de academia, los temas de educación superior no únicamente le eran gratos, también los había estudiado y reflexionado sobre ellos. Conocía bien el clásico de Ortega y Gasset sobre la Misión de la Universidad y algún día me dijo, a propósito de la promulgación de una nueva ley de educación superior : “Mira flaco (por entonces yo lo era), mientras no se consiga autonomía económica, nunca habrá verdadera autonomía universitaria”.

Ahora he recordado al querido maestro, comentando con Jacobo Bucaram, un reciente artículo de Paul E. Palacios, publicado en estas mismas páginas, donde se proponía la creación de fondos dotales universitarios, señalando que: “Ese sería un paso trascendente para la verdadera autonomía universitaria”.

Al respecto, el creador de la Universidad Agraria del Ecuador me recordó que en la Ley de Educación Superior del 2000, él logró que se incluyan disposiciones que permiten la creación de fondos patrimoniales destinados a financiar diverso tipo de inversiones y hasta ayudas económicas, crédito educativo y becas a los estudiantes.

Me hizo saber también que la Agraria había constituido un fondo patrimonial de 25 millones de dólares que, mediante disposiciones coercitivas del Ministerio de Finanzas, fue transferido al Banco Central en virtud de la norma que establece que las entidades públicas deben mantener allí sus recursos, aunque entonces no generen ni el más mínimo rédito en beneficio de la institución que los ahorró.

Ahora, en la Agraria califican como destino incierto el que corre el mencionado fondo, con mayor razón dada la crisis que atraviesa la República.

Evidentemente, de existir, como sostiene Palacios, dichos fondos permitirían sustentar un sistema inmune a los cambios en el financiamiento estatal y ello sí, daría lugar, como planteaba Tanca, a una auténtica autonomía universitaria.

huertaf@granasa.com.ec