Una raya más en la tirante relación entre Ecuador y Argentina
El presidente Alberto Fernández aludió a su par, Lenín Moreno, al ser consultado sobre el panorama con su vicepresidenta. La conclusión: el vínculo nació sobre las diferencias ideológicas

El presidente argentino asumió el cargo en diciembre de 2019.
Una más. La relación entre los primeros mandatarios de Ecuador y Argentina no es, desde que inició, de lo más amistosa. Una alusión del presidente argentino, Alberto Fernández, sobre su par ecuatoriano, Lenín Moreno, en una reciente entrevista se convierte en una gota más que llena el vaso de esta relación con altibajos.
Ecuador
Alberto Fernández: "No soy Lenín Moreno... llegué con Cristina y me voy con Cristina"
Alfonso Albán
En una entrevista al canal C5N transmitida el 8 de marzo pasado, el primer mandatario argentino fue cuestionado sobre su relación con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y sobre suposiciones de que al llegar al poder rompería su relación con ella a lo que respondió: “Yo no soy Lenín Moreno. Yo no soy Lenín Moreno. El que lo imagina no me conoce. Yo puedo tener diferencias con Cristina. ¡Las tengo! Tenemos miradas distintas en muchas cosas, en algunas, no sé si en muchas. Acá llegué con Cristina y me voy con Cristina”.
La alusión, de momento, no ha merecido la reacción del Gobierno ecuatoriano. EXPRESO solicitó a la Cancillería y la Presidencia de la República un comentario al respecto, pero hasta el cierre de esta edición no hubo una respuesta.
La relación empezó mal. El exvicecanciller Marcelo Fernández de Córdova considera que es un vínculo basado en las diferencias ideológicas y que se fue acentuando con los impasses desde la posesión del presidente Fernández. “Lo que prima es una cuestión ideológica que se ha mantenido. Fernández no tenía para qué mencionar al presidente de Ecuador en una entrevista dedicada a Argentina”.
Con él concuerda Andrea Balda, máster en Relaciones Internacionales y subdecana de la Facultad de Administración y Ciencias Políticas de la Universidad Casa Grande, quien explica que la tensa relación es producto de la distancia que Moreno necesitó marcar con la ideología de su antecesor, Rafael Correa. “De ahí que esa relación haya empezado con mal pie y con ese rechazo de asistir al cambio de mando de Fernández a Argentina”.
La lectura en el país sudamericano tiene otro matiz. El politólogo de la Universidad de Buenos Aires, Leandro Querido, cree que la alusión de Fernández a Moreno tiene un trasfondo. “La imagen de Alberto Fernández ha caído de manera muy pronunciada y estas declaraciones están en sintonía con esta nueva percepción de la opinión pública. El presidente no funciona como presidente. Actúa como Jefe de Gabinete de la vicepresidenta”.
La alusión evidentemente es una libertad que Fernández se dio empujada por varios factores como la bajísima aprobación a la gestión de Moreno, que su administración entre a su declive, el proceso electoral y que su aliado, Andrés Arauz, esté entre los finalistas (aunque lo contradijo con el tema de las vacunas). No obstante, concluye el exvicecanciller, esa libertad no le daba carta abierta para nombrar al presidente ecuatoriano en un contexto que resulta “ofensivo”.