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Un quiteno controla el agua que toman los guayaquilenos
A Guayaquil le llegan en promedio un millón setenta mil metros cúbicos de agua potable al día, que sale de las tres plantas que tiene la concesionaria Interagua.

A Guayaquil le llegan en promedio un millón setenta mil metros cúbicos de agua potable al día, que sale de las tres plantas que tiene la concesionaria Interagua, donde trabajan 160 personas. De ese grupo humano, uno tiene la responsabilidad de que el líquido que se distribuye sea el adecuado. Ese compromiso lo tiene Fernando Soledispa Ponce, subgerente de Producción de la empresa.
Soledispa es un ingeniero químico graduado de la Escuela Politécnica Nacional, con una maestría en Sistemas Integrados de Gestión de Calidad, Seguridad y Medioambiente, título de cuarto nivel que obtuvo en la Universidad Politécnica Salesiana.
Es quiteño y reside en Guayaquil hace ocho años, cuando llegó a trabajar a Interagua como jefe de Producción. Hace dos años ejerce el cargo de, tal vez, la mayor responsabilidad para con la ciudadanía, el de subgerente de Producción, que revisa la calidad del agua.
El ingeniero, de 39 años, es casado, y su tiempo lo comparte entre la empresa, a la que le dedica hasta 12 horas de trabajo, dependiendo de la necesidad, y su hogar.
El manejo del agua de la ciudad lo conoce a la perfección, sabe qué capacidad tiene cada planta de La Toma (km 26 de la vía a Daule). La convencional, que fue construida en 1950, puede producir hasta 420.000 metros cúbicos de agua potable, explica.
La planta Lurgi produce actualmente 120.000 m3, con capacidad hasta 150.000 m3. Y la planta nueva, desde donde explica el proceso de potabilización del agua a EXPRESO, produce 680.000 metros cúbicos por día, dice.
Los términos como polímeros, coagulantes, sulfatos, cal, manganeso, entre otros, los conoce desde su formación universitaria; y es en Interagua donde ha podido aplicar los procesos que en teoría ya sabía.
Cada mañana en su lugar de trabajo, Soledispa revisa cómo está la calidad del agua, los informes de los turnos de trabajo de la noche y el día anterior para conocer la tendencia en los procesos.
La calidad del agua que se toma en Guayaquil se basa en lo que dice la norma, asegura Soledispa. “Se garantiza que el agua esté a lo que dice la norma, 0,3 partes por millón (ppm) de cloro residual. La norma le dice que puede estar de 0,3 a 1,5 ppm”.
Es decir, el ingeniero garantiza su trabajo y asegura que el agua que distribuye a la ciudad es segura y no necesita hervirse. “El rato que la hierve hace que el cloro que hay ahí se vaya, con eso le quita la seguridad del agente que está matando las bacterias. El cloro se utiliza para matar y mantener el agua limpia”.
Dentro de sus labores como subgerente tiene que proponer proyectos, optimizar recursos y vender ideas innovadoras, pues “siempre hay nuevas tecnologías respecto a químicos, siempre se mejora y obviamente se optimiza”, enfatiza.
Uno de los proyectos aplicados fue el que propuso hace algún tiempo: el de incluir un nuevo producto en el agua para mejorar y optimizar el uso de coagulante que hace disminuir la cantidad de sulfato utilizado sin dejar a un lado la calidad del producto.
La utilización del sulfato hace que el agua baje el pH y se requiera utilizar mayor solución de cal al final para reestablecer ese pH, explica Soledispa; “entonces este producto al no tener una influencia sobre el pH, lo que nos ayuda es, primero a disminuir la cantidad de sulfato, y segundo, a disminuir la cantidad de cal al final”.