Quejas por inseguridad en el mercado Garay

  Actualidad

Quejas por inseguridad en el mercado Garay

170 comerciantes laboran en el mercado de Las Almas. El horario de atención es de 04:30 a 16:00.

Imagen. Algunos indigentes duermen en un soportal frente al mercado.

El mercado Asisclo Garay, ubicado en la manzana de las calles Cuenca, Brasil, Nicolás Segovia y Guerrero Martínez, recibió hace un año y medio el mejoramiento de sus instalaciones. Con esto se buscaba mejorar el servicio e incrementar el número de clientes.

Sin embargo, los comerciantes se quejan de que las ventas siguen muy bajas, ellos aducen que en algo les afecta la presencia de mendigos y drogadictos en las calles aledañas.

En este mercado, donde se habilitaron 200 puestos, solo 170 están ocupados. El problema radica en que durante las noches y hasta bien entrado el día, los soportales de los alrededores, en especial del lado de la calle Cuenca, hay mendigos que los usan como dormitorio.

“Esto afea el entorno”, dice Reinaldo Torres, uno de los supervisores del mercado. Acerca de las ventas, el funcionario asegura que la demanda de víveres bajó desde que se habilitó el mercado mayorista de las calles Gómez Rendón y Abel Castillo. Actualmente, solo se vende el 65 % de lo que se vendía antes de que abrieran el mercado mayorista que funciona en un ala del correccional”.

El Asisclo Garay es parte de la red de 44 mercados que tiene el Municipio en la ciudad.

La inseguridad se hace evidente en las primeras horas de servicio del centro de abastecimiento, el cual abre a las 04:30. A esa hora, hasta las veredas del mercado son ocupadas como dormitorio por los mendigos y hasta drogadictos.

“Tenemos necesidad de todos los días de limpiar y lavar la vereda porque quedan sucias. Estas personas hasta hacen sus necesidades biológicas ahí”, agrega Torres.

Algo similar sucede en las veredas ubicadas al frente del mercado. Es posible que a las 10:00 aún varias de estas sigan ocupadas como dormitorio por los indigentes. “Esto crea un nivel de inseguridad. La Policía debería ayudar a desalojar a estas personas”, dice Torres. RGS