Con una purga mental

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Con una purga mental

Sí como los malos hábitos alimenticios llenan de toxinas el intestino, hígado, riñones, sangre y pulmones, afectando el buen funcionamiento del cuerpo, las emociones negativas colman la mente, el corazón y el alma, generando un daño considerable.

Con una purga mental

Mónica Vicuña Molina

vicunam@granasa.com.ec Guayaquil

Sí como los malos hábitos alimenticios llenan de toxinas el intestino, hígado, riñones, sangre y pulmones, afectando el buen funcionamiento del cuerpo, las emociones negativas colman la mente, el corazón y el alma, generando un daño considerable.

El término en boga ‘dieta Detox’, que para la purga física consiste en consumir jugos de vegetales y frutas por máximo dos semanas, aplica también para el espíritu. Solo que el detox emocional no se hace tomando licuados sino haciendo un trabajo interior por iniciativa propia y, que según aconsejan, debe ser supervisado por un guía, explican las especialistas consultadas por EXPRESO.

Esta limpieza implica la decisión de “desintoxicarse de emociones tóxicas. Sacar de tu vida rutinas y patrones que las generan e impiden disfrutar de esta y sentir convicción de querer experimentar emociones limpias-positivas”, explica la coach comunicacional, Miriam Rojas (miriamrojas.coach en la web).

La también máster en Programación Neurolingüística (PNL) y Comunicadora Organizacional agrega que entre las alarmas que se encienden para indicar que es momento de hacer un alto porque las cosas no van bien, están el sentir malestar, desmotivación, enojo, tristeza y frustración ante: pensamientos, sentimientos o acciones de otros; comunicación poco asertiva de los demás, y pensamientos, sentimientos o acciones propias que hemos autoidentificado como destructivas.

Tania Alarcón, quien es coach en PNL y trainer en Lenguaje Corporal, especializada en Comportamiento Humano (@tanitaalarcon en Instagram), señala a este Diario que las “toxinas mentales” no nos dejan avanzar.

“Normalmente, desde que somos muy jóvenes o muy pequeños arrastramos un sinnúmero de cosas que hacen que no avancemos a tener una vida en plenitud. Son situaciones que hemos vivido con nuestros padres (falta de atención, amor, comprensión) o relaciones tóxicas (insultos, maltrato, sumisión) que no hacen que avancemos o que tengamos cierta dependencia por alguna persona o algún grupo de personas”, explica Alarcón.

Atravesar problemas económicos y una ruptura amorosa pueden ser potenciales escenarios para detonar la necesidad de hacer un detox emocional, acota esta especialista.

Mariuxi Hidalgo, máster coach en PNL y máster coach en Talento Humano (@mariuxihidalgov), explica que primero hay que identificar cuáles son las situaciones negativas que repercuten en mis emociones y de qué entorno provienen: familia, pareja, amigos y trabajo.

Luego hay que tratar de eliminar esos pensamientos y sentimientos negativos y evitar las situaciones que los generan. En el proceso hay que nutrir el autoestima, acota.

“Así como cuando haces el detox del cuerpo te dicen que debes comer sano y tomar mucha agua; con tus emociones lo primero que tienes que hacer es sacar todas las cosas negativas, evitar el entorno que las genera y está acabando con tu alegría”, expresa Hidalgo. Para lograrlo hay que hacer conciencia de que se necesita hacer cambios y tener la fuerza de voluntad para realizarlos por nuestro propio bienestar, con una “dosis de confianza y fe y algo que me motive a avanzar”, aconseja Hidalgo.

El dolor y la inseguridad son secuelas del proceso

Miriam Rojas, quien a más de coach comunicacional es CEO de Comunicat-Estudio de Comunicación & Coaching, señaló a EXPRESO que para tomar la decisión de hacer un detox emocional deben ocurrir “dos acciones que deben ser motivadas. La decisión (proceso cognitivo) y el sentir (proceso actitudinal-emocional). Debes saber qué hacer y decidirte a hacerlo”.

Agrega que el interesado tiene que analizar si tiene dificultades para identificar situaciones, rutinas o patrones que generan la intoxicación; si se resiste al dolor o siente inseguridad. Si esto ocurre, requiere de un proceso con modelo coaching (diálogo de aprendizaje no direccionado).

Rojas indica que cuando cualquier cosa nos afecta, cuando no hemos desarrollado habilidades como la comprensión, paciencia, resistencia, tolerancia y flexibilidad para lidiar con los errores de los demás y los nuestros. Cuando nuestro ego nos convierte en víctimas o nos lleva a imaginar problemas, es hora de hacer este detox. MVM

Tomar acciones en lugar de amargarse y lamentarse

n “Cuando me doy cuenta de que algo ocurre porque no tengo dinero, me ha ido mal en una relación amorosa, me pasan un sinnúmero de cosas, ¿la vida es mala conmigo o yo estoy haciendo algo mal? Primero, hay que entender cuál es el problema, no acelerarme y decir ‘¡todo el mundo está en mi contra!’, ‘¡quiero morirme!’, ¡‘no sé hacia dónde ir’! Y me limpio las manos y sigo haciendo (lo mismo) y sigo sufriendo”, indica Tania Alarcón, cabeza de la empresa de talento humano Evoideas (@evoideas en Instagram).

Hace hincapié en lo nocivo que es mantener una relación de dependencia en el amor y el trabajo. “Hay que tener un trabajo y una relación que te generen felicidad plena. Si quieres que tu felicidad dependa de otra persona nunca vas a ser feliz totalmente, porque solo de ti depende que seas feliz”. Insiste en que todos tenemos las herramientas y somos capaces dejar lo malo. Para ello recomienda hacer un FODA personal (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas). Y determinar cuál es la misión de vida de cada uno. MVM