Incierto. Del momento está sin definir la ejecución de los trabajos en la avenida Samborondón, cuarta fase de la nueva solución vial.

En La Puntilla, el puente tiene un tema pendiente

Falta menos de un año para que entre a operar la nueva solución vial Samborondón-Guayaquil y aún no se concreta la firma del contrato complementario de la obra.

Falta menos de un año para que entre a operar la nueva solución vial Samborondón-Guayaquil y aún no se concreta la firma del contrato complementario de la obra.

Se trata de la cuarta y última fase de los trabajos, específicamente en el kilómetro 3,5 de la avenida Samborondón.

Son tres kilómetros que deberán intervenirse en esta vía de la parroquia urbana satélite La Puntilla, donde se necesita una ampliación y la reubicación de los servicios públicos.

Ese contrato complementario obedece a la decisión del Municipio de Samborondón de no edificar un paso elevado sobre la avenida lo que cambió el proyecto inicial.

En agosto del año pasado, el alcalde José Yúnez justificó la resolución alegando que era para evitar la expropiación de viviendas y las molestias de los trabajos durante meses. En su lugar, indicó que estaban previstos retornos permanentes.

Descartar el paso elevado implicaba un ajuste del proyecto inicial, tarea pendiente su formalización.

El consorcio Enlace 780, responsable de la ejecución de la solución vial, aclara que el retraso del contrato complementario no afecta el cronograma de trabajo. Además, no es la fase de mayor peso.

Pero anticipa que, de seguirse posponiendo, podría afectar la entrega a tiempo de la obra, prevista para el primer trimestre del 2018. El objetivo es que esta aporte al descongestionamiento vehicular del puente de la Unidad Nacional.

Luego de la firma viene el proceso de preparación de los planos para definir los cambios y los costos que implicarán los trabajos.

Enlace 780 deslinda responsabilidades ante un eventual atraso de la infraestructura. Se respalda en una orden del contratante, en este caso el Municipio de Samborondón, en el sentido de que las labores solo podrán ejecutarse hasta cuando se concrete la firma del acuerdo.

El superintendente de la obra, César Ramírez, señaló que mantienen reuniones con los representantes de los contratantes (municipios de Samborondón y Guayaquil).

“Tenemos los nuevos planos viales, pero faltará cerrar ciertos detalles con entidades responsables de los servicios, lo que toma su tiempo”, expresó el funcionario.

Ramírez indicó que las casas no resultarán afectadas con la ampliación de la avenida, “pero sí áreas verdes y fachadas, basado en el derecho de vía, espacio que no les pertenece a las urbanizaciones”.

Hasta el cierre de esta edición no había un pronunciamiento de la Municipalidad de Samborondón, pese a las solicitudes de este Diario.

La cifra

9 millones de dólares era el costo aproximado del puente que iba a levantarse en la avenida.

Cronograma

Normalidad en las otras fases de la obra

El cronograma de trabajo en las tres primeras fases se desarrolla con normalidad, asegura la contratista.

En la primera etapa se cumplió con la fundición de 200 de los 400 metros que tendrá de extensión el puente de Guayaquil. También se cambia un colector de aguas servidas.

Adicionalmente a estos trabajos se ejecutan obras complementarias en el sector Limonal.

La segunda fase se desarrolla sobre el río Daule. En 13 tramos se colocarán vigas metálicas de 60 metros de longitud.

En la fase 3, a orillas de La Puntilla, se levanta un puente de 180 metros de largo y 26,6 metros de ancho.

Para ello se colocaron los 39 pilotes y se funden los cabezales. Para junio está prevista la colocación de las 54 vigas.

Un tema que sigue pendiente es la expropiación de las viviendas, así como las indemnizaciones a las familias afectadas.