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El pasado 15 de junio, solo quedaba una cama libre en el hospital Isidro Ayora de Loja.Freddy Inga / Expreso

Provincias, el punto flaco del control

Además de Pichincha, Azuay, Santo Domingo y Pastaza registran un alza de contagios de COVID-19. Expertos piden reforzar el sistema de salud, la vigilancia y la educación

Reforzar y no aflojar el control. Ese es el camino por el que deben seguir, durante al menos los dos próximos meses, todas las provincias para evitar un repunte pronunciado de casos.

Expertos en epidemiología que han seguido de cerca la situación del COVID-19 en el país coinciden en que la vigilancia de la enfermedad debe ser muy rigurosa en este momento en el que la mayor parte del país está en semáforo amarillo, pues el relajamiento de medidas sumado a la falsa sensación de confianza pueden jugar en contra.

Pero ¿cómo evoluciona la pandemia en el país? Luego de tres meses de confinamiento, los ojos de las autoridades han pasado de Guayas, Los Ríos o Santa Elena a provincias como Pichincha, Santo Domingo, Azuay, Tungurahua y Pastaza, que en las últimas semanas han reportado un incremento sostenido de contagios debido, apuntan los especialistas, al aumento de la movilidad que empezó desde el 4 de mayo.

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“Guayaquil sufrió un embate de la pandemia entre marzo y abril. Ahí se produjo una curva muy pronunciada por el número de muertes. Ahora, por la dinámica propia de la transmisión y porque la gente se guardó, ha bajado la velocidad de contagio. A diferencia de ciudades como Quito, donde el virus llegó más tarde y hay muchas más personas susceptibles a la enfermedad. Por eso ahora es muy importante que la gente se quede en la casa”, explica Esteban Ortiz, experto en Salud Pública de la Universidad de Las Américas.

“Hubo mucha movilidad desde inicios de mayo, también en el Día de la Madre, y eso hizo que aumente la probabilidad de contagio en zonas que se confinaron con pocos casos”, agrega la doctora Andrea Gómez, epidemióloga cuencana.

Una realidad que ya adelantaba en abril el estudio temporo espacial de la pandemia, que realizó el Instituto Geofísico Militar y en el que se detalla que había cantones de la Sierra y Oriente donde el virus estaba en expansión. En el informe se señala que el aumento de la movilidad y conexión con cantones o provincias cercanas a Guayas y Los Ríos podría producir “situaciones de emergencia extrema” ante la cantidad de personas que aún eran susceptibles al virus.

“En esas zonas intermedias, que llevaron el virus desde Guayaquil, tienen que tener alerta máxima y aplicar todas las medidas”, explicaba a EXPRESO a inicios de mayo Marcelo Aguilar, quien participó en este proyecto.

Aparentemente eso no pasó. Solo en Santo Domingo de los Tsáchilas se detectaron 266 contagios en la última semana, la tercera cifra más alta después de Pichincha (573) y Manabí (356). “Santo Domingo está generando aún muchísima preocupación en el sistema hospitalario. Es la provincia que mayor demanda está requiriendo en camas de cuidados intensivos”, afirma Ortiz.

En las capitales de varias provincias de la Sierra, la ocupación de camas de cuidados intensivos está llegando a su límite a tal punto que las autoridades locales han llegado a analizar el regreso al semáforo rojo. Con las devastadoras consecuencias económicas que ya acarrea el mero planteamiento de esa vía.

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Ese panorama ya fue descartado en los últimos días por los ministros de Salud y Gobierno, Juan Carlos Zevallos y María Paula Romo, luego de que el alcalde Jorge Yunda dijera el 15 de junio que la capacidad de la red pública de salud está al tope por el aumento de demanda de camas y que solicitaría al COE nacional “una reunión urgente para tomar las decisiones más adecuadas”.

“En Quito yo no pensaría pasar al rojo porque para eso mínimo se requerirían dos meses para volver a vaciar las terapias intensivas y no creo que estemos en la capacidad para darnos ese lujo. De ninguna manera la gente lo va a tolerar”, acota Ortiz.

En Loja, la situación es parecida. El mismo 15 de junio el gerente del hospital Isidro Ayora dijo que solo tenían espacio para una persona más en la unidad de cuidados intensivos. El directivo aseguró que si el escenario empeoraba tendrían que habilitar un espacio para tres pacientes más en el área de emergencia. Este cantón pasó de 459 a 532 contagios de coronavirus en la última semana.

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La Amazonía no se queda atrás. Pastaza ha registrado más de 100 casos en las dos últimas semanas, luego de períodos en los que solo se detectaban alrededor de 60 contagios.

Los especialistas creen que no hay que dejar de realizar controles en los espacios públicos y transporte urbano para evitar aglomeraciones, además de reforzar el sistema sanitario y de educación. Incluso en cantones como Guayaquil o Samborondón que tienen a buena parte de su población en la calle y que ya analizan cambiar a verde y bajar las restricciones.

“No hay que dejar de testear, aislar los casos y rastrear los contactos. Tampoco hay que dejar de lado la comunicación técnica a la ciudadanía porque la gente se está confiando mucho en estas ciudades y hay que evitar una segunda ola”, precisa Gómez.

“Mientras más rápido se tomen acciones, más rápido baja la curva. Pero si dejan que el desconfinamiento siga, vamos a tener olas elevadas que, de nuevo, el sistema de salud no va a poder atender”, agrega.

El doctor Ortiz indica que la situación ideal es que todos los cantones se queden en amarillo durante al menos dos meses, período en el que, con cifras, se podría entender el comportamiento del virus y tomar mejores decisiones.