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Protesta

Me topé con Alí Babá, quien se encontraba triste y pensativo al habérsele rechazado una solicitud de empleo. Se presentó en una petrolera y lo sometieron a un examen de habilidades y conocimientos. Aprobando el de habilidades, pasaría al segundo; el primero tenía dos preguntas, la primera, sobre 2, era: ¿es capaz de dar o recibir coimas, comisiones, sobornos y organizar tráficos de influencia? Respondió sí y sacó 2/2. La segunda, sobre 8, era: ¿dónde guardaría el dinero robado? En esta solo llenó 2 líneas: al fondo de la gruta y en un baúl bajo tierra y no pudo llenar 6 espacios donde debía haber puesto: bolsas, plástico, sábanas, bajo el piso, cajas y en el tumbado falso. Sacó 2/8 y reprobó.

Fernando Santos Alvite en diario Expreso manifestó: “La corrupción es sistémica en Petroecuador”, agregando que “en las refinerías de Esmeraldas, del Pacífico y en el gasoducto de Monteverde hay sobreprecios y redes que guardan la corrupción” (sic).

Caritativamente reveló que “Carlos Pareja Yannuzzelli era un hombre honrado y de clase media, hasta que llegó a este Gobierno y ahí se corrompió, pues con los contratos millonarios, este país se convirtió en un arca abierta” (sic). Hoy él brilla bajo el rojo de la Interpol.

Respeto las opiniones ajenas, pero me veo obligado a rechazar enfática y categóricamente la aseveración de que un hombre honesto pueda corromperse.

La honorabilidad es congénita y arrancando desde el útero recibe una carga familiar permanente que la fortalece y que jamás se extingue.

Juan A. Moreira Baquerizo, hombre modesto y de clase media, durante 4 años fue el director Nacional de Aduanas del Ecuador. Nunca pudo tener casa propia, ni siquiera un automóvil. Pasó al lado del arca sin mirarla.

José E. Sarrazín Donoso, hombre modesto y de clase media, que además de ser superintendente de Anglo Ecuadorian Oilfields Ltda., fue perito de la Lloyd´s de Londres. Visiten mi casa y verán a la intemperie en la terraza las varillas de hierro de una segunda planta inconclusa. Pasó al lado del arca sin mirarla. ¡Honra de la patria y ejemplo de ecuatorianos!

Y sigo andando...

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