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Los problemas de todo tipo ahogan al Barrio del Salado
Debía empezar a las 19:00 y durar solo una hora, pero se extendió por más de dos. Una asamblea de moradores del Barrio del Salado.

Debía empezar a las 19:00 y durar solo una hora, pero se extendió por más de dos. Una asamblea de moradores del Barrio del Salado, con representantes de las entidades de seguridad y de servicios públicos, puso en evidencia los múltiples problemas que ahogan a este tradicional sector del centro de Guayaquil, en diferentes horas del día.
Alrededor de treinta moradores de la zona acudieron a la cita, que tuvo lugar en el área de la Unidad de Policía Comunitaria (UPC) del sector, en la esquina de Vélez y Carchi.
La modalidad establecía que se expusieran las quejas en orden de áreas. Pero aunque los vecinos convinieron en ello, en la práctica mostraban cómo unos se relacionaban con otros.
Así, Sonia Mejía, dueña de la rectificadora La Casa del Cigueñal en las calles Esmeraldas y Clemente Ballén, dijo que debido a los vendedores informales de accesorios de vehículos que se toman la vía, no hay espacio para los carros de sus clientes. Y acotó que a esa informalidad se suma la delincuencia y el consumo de droga.
Jorge Bravo, vecino de la UPC, afirmó que la intersección necesita de un semáforo y de un agente que ordene el tránsito, porque los expresos escolares y los vehículos de los padres que llevan a sus hijos a los colegios de esa manzana, forman doble columna e impiden el avance de otros. “No puedo ni sacar mi carro”, dijo.
César Ochoa, del local ‘Cristóbal Bolón’, señaló que uno de los principales problemas son los chamberos, que riegan la basura. Pero que algunos además cometen actos delictivos.
Una vecina se quejó del deficiente alumbrado y los frecuentes apagones y variaciones de voltaje en la zona, lo que ya le ha causado el daño de electrodomésticos. Pero esto también causa que se apaguen los semáforos, lo que a su vez deriva en un problema de tránsito.
Esas fallas en la energía eléctrica y la insuficiente iluminación son aprovechadas por travestis y prostitutas que ya no se concentran en una esquina, sino que han avanzado hacia otras, señaló otro vecino.
Algunos no se quedaban en la denuncia y proponían soluciones. Miguel Cantos enlistó las calles con alumbrado deficiente y las intersecciones donde se debería, al menos, pintar pasos cebras de seguridad.
A su turno, los representantes de las entidades allí presentes dijeron haber tomado nota de las quejas y se comprometieron a derivarlas a los respectivos departamentos para que les dieran solución.
Tras la cita, este Diario recorrió el sector y confirmó algunas quejas (ver recuadro).