Nuestros problemas grandes

  Actualidad

Nuestros problemas grandes

Repasando las noticias internacionales y dependiendo del continente que se revise, encontramos problemas y conflictos de diversa naturaleza. En el centro y sur del continente americano, tenemos problemas comunes como los económicos, sociales y políticos, donde prevalece la inestabilidad, atentados a la democracia, corrupción y totalitarismo, siendo estos más acentuados en unos países que en otros. Al norte tenemos la predominancia de Estados Unidos de América sobre el resto del mundo, de la mano de la muy particular administración Trump. De sus recientes intervenciones internacionales tenemos el bombardeo a posiciones militares en Siria, en respuesta al ataque con armas químicas que ese gobierno perpetró a civiles, entre esos, niños. Esta reacción del coloso del norte dejo atónito, pero bastante aliviado al mundo. En Asia tenemos a Corea del Norte, estrechamente vigilada por EE. UU., con advertencias de tono marcial, llamándola a comportarse como se debe para evitar consecuencias incalculables. La comunidad asiática está vigilante ante tan delicada situación, que los afectaría significativamente, en caso de que su vecindario se alborote. Rusia, casi un continente por su tamaño, analiza con prudencia las acciones tomadas, donde la experiencia y personalidad de su líder juegan un papel peculiar en este complicado rompecabezas. En el continente europeo tenemos ataques terroristas, economías diversas; unas muy poderosas y saludables, en contraste con otras en profundas crisis, generando malestar e inconformidad social.

De repente, me doy la vuelta y miro al microcosmos de nuestro país y solo encuentro reclamos de resultados electorales, donde unos denuncian que el próximo presidente carecerá de autoridad, con una economía de pronóstico reservado y una sociedad dividida, con total incertidumbre de lo que se puede venir. Es tiempo de reflexión, dejémonos de llorar sobre la leche derramada y miremos los verdaderos problemas que aquejan a nuestro mundo, para con otra perspectiva, atender con frontalidad, sensatez y decisión los nuestros.