Las preocupaciones que deja el 2021 a la nueva generación

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Las preocupaciones que deja el 2021 a la nueva generación

La inseguridad, el machismo y la pandemia son parte de una lista bastante larga de problemas que aquejan a una generación que ve minimizada su opinión

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Jóvenes guayaquileños en el Malecón Simón Bolívar, todos mantienen fija la mirada en su dispositivo.José Ladines

En Ecuador existen más de tres millones de jóvenes, según proyecciones censuales del Ministerio de Inclusión Económica y Social, y aunque constituyen una parte importante de la población nacional; sus opiniones, expectativas, preocupaciones y temas de interés no siempre son tomados en cuenta.

La visión sobre cómo “la vida es más fácil” cuando eres más joven demerita muchas veces los criterios y posturas que estas generaciones tienen sobre determinados temas e incluso sobre sus vidas personales.

En un recorrido por Guayaquil, EXPRESO conversó con 10 jóvenes, que hablaron de cómo los temas que les interesan van más allá de la tecnología, sus relaciones personales, su físico y su posición frente a la sociedad. La inseguridad, la violencia de género, la pandemia y los desafíos de la educación actual están entre los principales temas que los aquejan.

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El 2021 les trajo nuevos desafíos, trabas, conflictos y temas de interés que se suman a lo que ya tenían en mente. Todo más afianzado al contexto actual de la sociedad y que esperan ver diluirse o concretarse en el año que viene.

  • Aitana Pincay, 19 años

El machismo y la intranquilidad

“Yo tengo que usar de ley la Metrovía y las líneas de buses para movilizarme, pero tengo que cuidarme más de lo normal todo el tiempo”, cuenta. Lo dice porque para ella esos minutos que le toma moverse de un punto a otro y los que emplea para caminar por la ciudad se han convertido en momentos terroríficos, en los cuales debe cuidarse tanto de la delincuencia como de los ‘piropos’, las miradas y una que otra palabra obscena.

“Si salgo pienso dos o tres veces es llevar mi teléfono, pero de igual forma pienso qué ponerme o no, porque quiero evitar situaciones incómodas. No poder usar una falda tranquila es horrible y nadie debería pasar por eso”, menciona.

Es realista. Dice que no espera que esto se solucione de la noche a la mañana o el próximo año, pero “mientras más nos tardemos para hacer algo, el problema más demorará en erradicarse y las autoridades tienen un papel fundamental en aquello”.

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  • José Daniel Jaramillo, 20 años

La inseguridad y el deporte

Estudia Pedagogía en Actividad Física y va por el cuarto semestre. Su futuro profesional y la delincuencia son dos factores que 'no lo dejan dormir'. Tiene tanto temor de no encontrar trabajo en el área para la que se está preparando, como de salir a la calle y no regresar con vida. Las noticias sobre asesinatos, incluso a menores de edad, lo han hecho ser más cauteloso sobre por dónde y con qué camina. “Muchos necesitamos nuestros celulares para salir a la calle, incluso para realizar trabajos de la universidad, pero definitivamente ahora hay que pensar dos veces si es necesario o no llevarlo con uno”.

Por su propia carrera también le gustaría que las autoridades le prestaran más atención al deporte. Ve la evolución de las participaciones deportivas en el exterior como el momento propicio para que se incentive y se apoye más a los jóvenes que deseen incursionar en este mundo.

  • Katty Pibaque, 20 años

El miedo a decidir sobre su futuro

Como muchos de su edad está aún pendiendo del hilo de acceder o no a un cupo en una institución de educación superior. Se graduó del colegio hace aproximadamente un año y cree que esto también le ha jugado en contra a la hora de tomar un decisión. Tiene temor y no solo a no lograr ingresar sino también a no elegir correctamente la carrera que estudiará por unos cuantos años y que puede marcar su futuro.

“No tengo muy clara esta decisión. La orientación vocacional que se da en los colegios es escasa por no decir inexistente”, comenta. Ahora mismo está inclinada mayormente hacia la Psicología, pero su seguridad sobre aquello no es plena.  Espera que cuando ya tenga que tomar una decisión definitiva su panorama esté más claro, pues entre sus conocidos de edades similares ha visto múltiples deserciones, mayoritariamente por no ser afines completamente a la carrera que eligieron.

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  • Luis Haro,   19 años

Más espacios para los jóvenes

Todo su tiempo lo dedica ahora mismo a sus estudios y a hacer deporte, por lo que solicita que las autoridades presten atención a este punto, abriendo espacios y lugares donde se puedan practicar este tipo de actividades que fomentan el desarrollo de jóvenes como él, ya que los aleja de otros peligros y situaciones poco afortunadas.

“Si bien hay ahora mismo algunos lugares donde hacer ejercicios o deportes, lo cierto es que no están en todas las partes de la ciudad y en las que están muchos están descuidados. Por otro lado, la mayoría no tiene para pagar por uno privado”, relata.

Actualmente hace deportes en un gimnasio de la ciudad, debido a esa falta de lugares de la que habla. “Hay muchos adolescentes en las calles que tienen mucho talento para lo deportivo o que tal vez solo quieren un espacio donde practicarlos como estilo de vida. Eso hay que tener en cuenta”.

  • Ivis Romero, 18 años 

El desinterés de la generación por la cultura

Describe a su generación como “poco amante” de la cultura y de ahí una de sus grandes preocupaciones como joven, pues ve posible que en un futuro el interés por los celulares y la tecnología hayan hecho desaparecer por    completo el que “debería existir por la cultura”.

Ella es amante de saber, conocer, investigar y consumir contenido cultural. No obstante, dice mirar a su alrededor y no ver a nadie con esa misma pasión. “Debería preocuparnos mucho esto”, comenta.

Exhorta a las autoridades a invertir y trabajar más por promover la cultura en las nuevas generaciones con programas que no se ejecuten solo por cumplir con esta obligación sino que realmente terminen introduciendo a los jóvenes al consumo cultural. Para ello, piensa que es importante trabajar también en aspectos tan básicos como la atracción por la lectura, que también es escasa en el país.

  • David Turque,   18 años 

El fin de la pandemia para poder viajar

Está por finalizar una etapa académica: la secundaria. Y sus esfuerzos y tiempo están enfocados en concluirla sin problemas. La pandemia le puso un pie en ese camino, que hasta ahora no ha sido sencillo, pero que se agudizó aún más con la llegada de la virtualidad, por las dificultades que esta modalidad implica. La COVID-19 no solo se interpuso en sus estudios sino también en la libertad que antes tenía para viajar.

David cuenta con familia en el extranjero, por lo que lo habitual para él era viajar hasta Colombia constantemente y lo ha hecho, pero no con la misma regularidad de antes.

Espera que esto cambie, ya que también tiene otros países en su lista que ambiciona conocer. “Lo que yo más quiero en esta vida es conocer todo el mundo”, señala.

Espera que el tiempo no pase y perder las oportunidades y el tiempo que tiene ahora.

  • María de los Ángeles Pérez, 20 años

La desigualdad y las brechas sociales

Enlista varias preocupaciones entre las que incluye las falencias de la educación, la pandemia, la inseguridad y la política; pero se centra en una: la desigualdad. Para ella, las brechas se están expandiendo en distintos aspectos. Y su más claro ejemplo sobre ello son las escenas de discriminación que ha visto a conocidos de la comunidad LGBTQ o las de rechazo a inmigrantes, especialmente venezolanos.

Le inquieta porque en un futuro no quiere vivir en una ciudad y en un país más polarizado y en el que la unidad “sea una mera ilusión”.

Sin embargo, tiene algo de esperanza su generación que, dice puede ser el motor de cambio de muchos de los problemas generados por esas brechas. “Creo que mi generación y las que han nacido después ya venimos con el chip de preocuparnos más y actuar. Hace falta mucho por hacer”.

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  • Jair Burgos, 19 años 

La delincuencia e inseguridad

"No puedo salir tranquilo a la calle”, cuenta. Dice no estar tranquilo de vivir en una ciudad como Guayaquil, donde la delincuencia abunda tanto como la falta de resguardo policial. Lo dice porque en el sector en el que vive ha sido testigo de múltiples crímenes, donde las autoridades “han brillado por la ausencia”.

Su casa está ubicada en un sector del norte, en plena principal y junto a un parque. El problema del consumo de drogas es otro que se suma a lo que ha visto.

“En las últimas noches he tenido que salir y caminando por la principal no he visto ni un solo policía, la iluminación es escasa y caminar por el sector es una especie de juego para llegar sano y salvo a tu lugar de destino”, relata.

Espera que esto cambie porque si no se hace nada piensa que en un futuro la situación posiblemente empeore    y no tenga que vivir en esta ciudad, sino que “sobrevivir” en ella.

  • Mayte Paredes, 17 años

Violencia de género y salud mental

A su corta edad ha tenido que oír, ver y leer en múltiples ocasiones noticias sobre femicidios y violencia de género en las noticias, de ahí que ahora mismo su mayor preocupación es lo insegura que se siente como mujer y la falta de políticas públicas para contrarrestar estos problemas.  Cree que si no se toman cartas en el asunto en unos años la situación estará desbordada. La salud mental de los jóvenes y la conversación en torno al tema, es otro tema sobre el que piensa constantemente. Para ella, actualmente hay muy poco tratamiento por parte de las autoridades a este tema, en contraposición a la marea de desinformación que hay en la ciudadanía. 

 “Especialmente si estos problemas se presentan en jóvenes como yo, las personas tienden a minimizar ese problema y a dar por sentado que por la edad que tenemos no podemos padecer de algo así. Y no, hay que tener presente que los trastornos mentales no discriminan”, señala.

Todo esto, dice, desencadena que los jóvenes no puedan ni siquiera hablar con sus padres o pedir ayuda, algo que es primordial en estos casos. Y no lo dice porque lo leyó en alguna parte, sino porque tiene conocidos que han pasado por esto.

Exige que las autoridades tomen cartas en el asunto y que pongan en marcha campañas y programas para brindar información sobre el tema y dar atención a quienes padezcan este tipo de patologías.

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  • Valeria Ruiz, 19 años

El temor a un nuevo confinamiento y al hampa

No duda en su respuesta. “No volver a casa”, esa es la primera frase que emite esta estudiante    universitaria, al preguntarle sobre qué le preocupa. La inseguridad de las calles, la impulsa a hablar de esto, pues dice tener temor de no volver a ver a sus seres queridos.

“No creo que un joven de mi edad, años atrás, viviera con este temor de salir a las calles y no regresar. Es lamentable que ahora yo no pueda salir tranquila con mis amigos y con mi familia, porque me aterra que me pase algo”, cuenta,

Su rutina le exige salir de su casa, pero lo hace con recelo y procurando no “tentar” a los delincuentes, dejando de lado portar objetos valiosos, aunque a veces es difícil, señala; pues hoy en día portar un celular es vital para desarrollar cualquier actividad, aún más si es académica.

Espera en algún momento perder esa sensación, pues incluso con algunos amigos no se ve desde hace meses y con otros desde hace años, no solo por cuestión de seguridad sino también por el miedo a la pandemia.

Por ese mismo lado, teme la implementación de nuevas restricciones severas o peor aún de un nuevo confinamiento, ya que siente que en algún momento podría detenerse, ver atrás y darse cuenta que la pandemia se robó gran parte de su juventud, que deberían ser los años más productivos; por tanto que la pandemia finalice es uno de sus grandes anhelos.

  • Rumbo al nuevo año

Los deseos para el 2022

No quieren que sus vidas sigan estancadas. Esa es la constante que se marca entre los jóvenes consultados por este Diario. Son conscientes de que muchos de los problemas que actualmente los aquejan requieren de tiempo para ser solucionados, pero esperan que el nuevo año que se avecina venga cargado de esos cambios o que por lo menos marque la ruta para el inicio de ese proceso.

“Espero que en 2022 termine de una vez por todas la pandemia y que la situación económica mejore para todos. Mi familia se ha visto muy afectada por estos dos factores”, relata Valeria Ruiz.