Un premio a la union de vecinos del barrio

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Un premio a la union de vecinos del barrio

Tres cuadras de la cooperativa Progreso para el Suburbio ganó el concurso Así es mi Barrio, que organizó Ecuavisa.

No faltó la respectiva foto con los murales pintados en las casas.

Un nuevo barrio brilla por cuenta propia. La voz de la organización vecinal se levanta en cada rincón de Guayaquil. La cosecha de ese trabajo llegó hasta el sur, cuando tres cuadras de la cooperativa Progreso para el Suburbio ganó el concurso Así es mi Barrio, que organizó Ecuavisa.

La competencia encendió el ánimo de los vecinos al punto de quedarse hasta altas horas de la madrugada ultimando detalles de la decoración. “Fue un trabajo en equipo”, lo dicen en coro los vecinos.

Hicieron bingos para pintar fachadas, recogieron materiales de reciclaje, adornaron maceteros, pintaron bordillos. “Hubo mucha mano de obra de moradores que tienen diferentes oficios: gasfitería, construcción... eso ahorró recursos”, describe Ricardo Carchi.

El barrio está ubicado en la 20 y la L. La cooperativa, indudablemente, se ve mejor que antes. Las paredes de las casas están enlucidas y en el aire se respira seguridad.

No fue fácil llegar a estos resultados, confiesa. Antes de esta transformación tenían “serios problemas con la basura”. Era un silencio cómplice al que no querían o no tenían la valentía de hacerle frente.

Pero pudieron detener la mala conducta. Es la única manera, defiende. “Los cambios que no nos pueden dar las autoridades tenemos que hacerlos nosotros”.

El sector no solo cambió en aspecto. Han logrado controlar el consumo de droga gracias a alianzas estratégicas con la Policía. “Antes se veía a adictos a cualquier hora, hoy eso ya no ocurre. “Nos sentimos más seguros”, opina por su parte Cricket Figueroa.

No será lo único que hagan. Karina Carpio adelanta que el siguiente paso es recoger dinero para poder, al fin, instalar cámaras de seguridad en cada esquina. Es una meta a corto plazo para la que ya trabajan.

El clima de ayer era algarabía pura. Un grupo de jóvenes y niños pateó el balón durante toda la mañana y tarde, en partidos de fútbol en media calle. Parlantes a alto volumen pusieron el toque musical con género urbano.

Un panorama impensable hace 40 años, cuando al terreno lo rodeaba el agua y había puentes improvisados de madera por doquier. “Nos peleábamos por los tanqueros. Estábamos en el olvido”, recuerda Olga Méndez, una de las fundadoras de la zona.

Si les preguntan el secreto para el éxito, tienen una sola respuesta: “unión”. Esperan que otros lugares logren lo que ellos. El fruto del trabajo de estas dos semanas lo celebran hoy con una fiesta.

BIMP

VOCES

Karina Carpio, moradora

Cuando al fin pongamos las cámaras de seguridad, se logrará eliminar del todo aquello que le hace mal al barrio. Por ahora hemos mejorado muchísimo. Estamos felices.

Olga Méndez, fundadora

Estos logros en el aspecto de nuestro lugar de vivienda nos llena de orgullo. Los niños son los más beneficiados de los trabajos que se han realizado estos días.