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Florencio Compte Guerrero | Una realidad y múltiples verdades

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¿En realidad la población del Ecuador siente que se está yendo por buen rumbo y que el país “se lo ha arreglado”?

Decía un profesor de ética de mi colegio: “existen tres verdades, la mía, la suya y la verdad verdadera”. ¿Cuál es la verdad verdadera? Partamos del hecho de que hay una relación (no siempre concordante) entre la realidad y la construcción que se hace sobre ella a través de un relato. Si nos queda claro que la realidad es todo aquello que existe más allá de nuestra voluntad o de nuestras percepciones, la verdad es una construcción donde se adecua lo que se piensa a esa realidad.

¿A qué vienen estas reflexiones? Continuamente estamos recibiendo construcciones y relatos sobre hechos que se dan en el país y el mundo, tanto desde los medios, que relatan esos hechos y los orientan hacia el interés del público, como por parte de diferentes emisores que construyen otros relatos tergiversando, algunas veces y de manera intencional, la realidad.

Pongamos algunos ejemplos. Se ha dicho desde el Gobierno que el repunte de crímenes en el año 2025 se debe a disputas entre bandas que “comienzan a atacarse entre ellos porque están peleando una economía criminal en esa zona donde antes estaban como una sola estructura” (declaraciones del ministro del Interior, John Reimberg). Sin embargo, ¿se han presentado datos que confirmen esa afirmación?

Hace unos días, en la segunda edición del Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe, en Panamá, el presidente de la República aseguró que “más del 65 % del Ecuador siente que su familia está bien y que va a estar mejor” y añadió: “El país estaba al borde del precipicio, con una red de narcotráfico metida en todas las instituciones, inseguridad, falta de paz y cero esperanzas, pero lo arreglamos”. ¿En realidad la población del Ecuador siente que se está yendo por buen rumbo y que el país “se lo ha arreglado”?

Cuando los datos indican que el año 2025 ha sido el más cruento en nuestra historia en cuanto a crímenes violentos, con una tasa de más de 50 asesinatos por cada cien mil habitantes (una de las más altas del mundo). Una sola realidad y múltiples verdades, pero como dice el dicho “dato mata relato”.