Cartas de lectores | El narcotráfico y sus aliados políticos

Esta perniciosa alianza con narcotraficantes es pública y se ha comprobado en los hechos

Un enorme flagelo para la humanidad, es el ilegal tráfico de drogas, con su consiguiente secuela de narcoterrorismo,  que afecta a uno de los segmentos más vulnerables de la población, como son los niños, adolescentes y jóvenes, a quienes les destruyen la vida desde temprana edad. El daño social que ocasionan estos delincuentes y bandas criminales es inconmensurable e irreparable. Operan con una perniciosa injerencia y control  del poder político en ciertos países, en los que han propugnado una falsa ideología de izquierda, bajo el membrete de Socialismo del Siglo XXI, como han sido y son los casos de Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua cuyos exmandatarios Fidel Castro, Chávez, Maduro, Evo Morales y Ortega consideraran al narcotráfico, como una arma política indispensable para su supuesta lucha ideológica contra el imperialismo norteamericano, a fin de destruir a su juventud.

Esta perniciosa alianza con narcotraficantes es pública y se ha comprobado en los hechos. En Colombia esta ilícita y criminal actividad es antigua y sigue vigente, desde el Cartel de Medellín con Pablo Escobar, hasta las actuales bandas narcoterroristas ELN, FARC y sus otras ramificaciones criminales, que actúan bajo la protección y permisividad del gobierno de Petro, un exdelincuente guerrillero, aliado del narcotráfico y crimen organizado. En México, su actual mandataria gobierna en complicidad con los narcotraficantes, a quienes los protege, bajo la absurda consigna de “abrazos y no balazos”. En nuestro país, en el nefasto gobierno de Correa, legalizaron pandillas juveniles, se permitió el microtráfico, se liberaron e indultaron microtraficantes y se dio refugio a narcoterroristas. Esto germinó y dio origen a la actual inseguridad y al crecimiento de esta infame actividad ilegal.

Todos estos regímenes que se autodenominan de izquierda, han recibido y reciben dinero ilícito del tráfico de la droga, con el cual financian sus campañas políticas. Actúan como un cartel internacional del crimen organizado, con un disfraz politiquero, con un mismo relato o narrativa y bajo un mismo libreto de tolerancia y protección a los narcotraficantes, a quienes consideran víctimas de un sistema social injusto y no victimarios de una sociedad indefensa y desprotegida, que clama justicia y protección.

Santiago Yépez