Pongamonos serios

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Pongamonos serios

He mantenido siempre el criterio de que hay que trabajar en serio pero sin tomarse en serio. Eso de los tontos pomposos, los solemnes pendejos (perdón por el francés), no va conmigo, sin embargo, ponerse serio no contradice lo de no tomarse en serio.

Y poniéndome serio, sin ánimo de profeta maléfico, siento que el país se va para el carajo sin que quienes lo dirigen o aspiran a hacerlo asuman, responsablemente, el rol que ahora ejercen o esperan ejercer.

No puede ser el dinero, el único, al menos el mayor, contenido “ideológico” de nuestros líderes, aunque el fenómeno sea a escala mundial. Da pena ver a la patria de Jefferson y Lincoln en riesgo de Trump y vergüenza escuchar a los candidatos de origen latino compitiendo en quién es más inhumano con los migrantes que siguen buscando el sueño americano. Que la disputa sea sobre la altura del muro que se piensa construir en la frontera sur de los Estados Unidos para frenar a los migrantes, abochorna. Igual que las diabluras financiando campañas por toda Hispanoamérica de una poderosa empresa constructora brasileña o las de la amiga boliviana de Evo, ahora en prisión, acusada de tráfico de influencias o, todo un largo etcétera.

Mientras tanto, casa adentro, cuando por inercia se sigue intentando cuajar fórmulas electorales, el narcotráfico se toma la República con tal fuerza, que es posible hacer capturas todos los días sin que se llegue a lesionar a la cúpula que lo controla; la crisis azota a las familias con la trágica fuerza del desempleo y la desesperanza se vuelve brazos caídos y pérdida del sentido del futuro. Crece en consecuencia la búsqueda de la cotidiana subsistencia por cualquier medio y suben los índices delincuenciales, desbordando a la Policía, al tiempo que se diseña una nueva fuerza de seguridad para proteger a los funcionarios y se le mete la mano a los fondos de cesantía para engañar con la creación de un seguro de desempleo.

¿Qué nos pasa? Cuando en el sector empresarial un gerente no funciona, en seguida se piensa en su reemplazo y con mayor razón cuando da claras muestras de ser un indolente irresponsable.

huertaf@granasa.com.ec