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Politica y religion: caminos diferentes

E n un estado laico como el nuestro, la política y la religión no pueden andar ni juntas, peor revueltas; los gobernantes no tienen por qué consensuar con dirigentes religiosos (obispos, pastores, etcétera) por muy respetables que sean.

Otra cosa es que un presidente (aunque no sea religioso) se guíe por las enseñanzas de Jesús y por principios bíblicos de sabiduría general; ahí tendrá éxito su gestión; fracasan quienes los ignoran o gobiernan independientemente de ellos. Parafraseando a Gandhi (que no era cristiano), la política sería diferente si se aplicaran esos conceptos bíblicos que la mayoría cree que son solo religiosos.

Miguel Ulloa Paredes