Editorial | ‘Ponerse en los zapatos’ del bananero

Las autoridades han declarado que existe un plan nacional de acción, sin embargo, la preocupación y las quejas persisten...

La industria bananera, pilar fundamental de la economía ecuatoriana, enfrenta hoy una prueba definitiva. El fusarium, un hongo devastador que ya ha dejado su huella destructiva en plantaciones asiáticas, amenaza la estabilidad de un sector que genera miles de empleos y divisas para el país. Este es el momento en que la industria debe demostrar de qué está hecha, pero no puede hacerlo sola.

Las autoridades han declarado que existe un plan nacional de acción, sin embargo, la preocupación y las quejas de pequeños productores persisten: falta concreción y mayor orientación. Falta, sobre todo, ‘ponerse en el zapato del agricultor’ y entender la urgencia que vive quien trabaja la tierra.

No es suficiente que el precio de la caja para 2026 contemple gastos de bioseguridad. Sin capacitación técnica, sin acceso a herramientas financieras adecuadas y sin un verdadero blindaje sanitario, los recursos por sí solos no detendrán la amenaza.

Es imperativo que las instituciones coordinen esfuerzos, dejando a un lado rencillas políticas y disputas del pasado.

La magnitud del desafío exige unidad de acción, especialmente ante la proximidad del invierno, estación que podría convertirse en el canal perfecto para la propagación del hongo.