
Petrona transforma la cana en canastas
Ella vive en la pequeña comunidad de Quillán en Píllaro, es descendiente de indígenas kiwchas panzaleos y desde que tenía 10 años aprendió el arte de cortar y darle forma a la caña, labor que no ha dejado de realizar hasta la actualidad, en que cuenta
Sus manos cansadas y callosas por el paso de los años siguen siendo hábiles al momento de transformar el carrizo. Este es un tipo de caña fina utilizada desde tiempos de los Incas para la construcción de las chozas y los cercados.
Petrona Castañeda Morales la utiliza desde hace 61 años para transformarlas en prácticas canastas.
Ella vive en la pequeña comunidad de Quillán en Píllaro, es descendiente de indígenas kiwchas panzaleos y desde que tenía 10 años aprendió el arte de cortar y darle forma a la caña, labor que no ha dejado de realizar hasta la actualidad, en que cuenta con 71 años.
Los 61 años que Petrona ha dedicado en elaborar las canastas le ha permitido sostener a sus hijos y enseñar a otras personas interesadas en su arte.
En Quillán es la única que mantiene esta tradición ancestral. Hace todo tipo de canastas, desde pequeñas para las decoraciones florales, hasta las grandes que sirven para las actividades en el campo como la recolección de frutas o para uso en el hogar.
La septuagenaria utiliza cuchillos y machetes para cortar el carrizo, materia prima que consigue en las orillas de los ríos. La labor la realiza sin ayuda de nadie, pues requiere concentrarse para diseñar nuevos modelos, según ella manifiesta.
Recuerda que su madre insistió mucho para que aprenda la actividad, además de su abuelo que llegó a visitarlas cuando era pequeña.
Las canastas son económicas, las vende entre 0,50 centavos hasta 1,50 dólares; al día elabora cuatro de ellas en diferentes tamaños. Son útiles para todo hogar.
Doña Petrona vende sus productos en las afueras de su casa en Quillán, también recorre las ferias e incluso la invitan a exposiciones. (F) YIE