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No perturbar la paz ajena
La historia de una mujer que por dieciséis años enloqueció al barrio con su música, entre las 06:00-20:00 en Sturovo (Eslovaquia) es una situación que no es ajena a Guayaquil, a pesar de que existen leyes que regulan el manejo del ruido en vecindarios y en la calle. Quienes incumplen esta norma son algunos conductores, tanto público y privado, bebedores que estacionan su carro y le atribuyen función de cantina, etc.
Como regla elemental de buen vivir y esto no se refiere en absoluto al tema político, es comprender la importancia de no perturbar la paz ajena, si alguien desea escuchar determinada música sea para sus oídos, no la imponga a oídos ajenos.
Carlos Cordovez de la Gasca G.