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"Para algunas personas acceder a las toallas sanitarias es un privilegio"

Activistas en favor de los derechos de las mujeres hablan sobre el Proyecto de Ley Orgánica de Salud e Higiene Menstrual. Hay quienes están en contra

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Según la asambleísta, una persona gasta aproximadamente 42 dólares mensuales en productos íntimos.Freepik

Para Lita Martínez, directora del Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer (Cepam), el proyecto de ley que propone el acceso gratuito a productos de higiene menstrual, ayudaría a “reducir la desigualdad de género, garantizar una vida digna e impactar en el desarrollo de las economías”.

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Esto, luego de que se debatiera en redes sociales el Proyecto de Ley Orgánica de Salud e Higiene Menstrual, presentado por la asambleísta Johanna Moreira y respaldado por el bloque de la Izquierda Democrática (ID).

Dicho documento propone que el Estado suministre de manera gratuita a las entidades públicas, como parte del cuatro básico de medicamentos y material médico que se adquiere año a año, productos que se utilizan para la higiene menstrual, como toallas sanitarias, tampones, etc.

La legisladora explicó que el proyecto está destinado más dela mitad de las personas menstruantes, término que también llamó la atención en redes sociales. Esto, porque se cree que solo las mujeres biológicas menstrúan, pero hay otra parte de la población como los hombres trans, las personas no binarias e intersexuales que también lo hacen.

“La menstruación afecta a la mayoría de las niñas, mujeres y cuerpos menstruantes. Es un proceso biológico y natural, que lamentablemente, sin las condiciones dignas de acceso a salud, pueden desencadenar en desigualdad”, difundió Martínez en su cuenta de Twitter.

Añadió que cuando las niñas y mujeres no pueden acceder a baños limpios, a toallas sanitarias e insumos, la higiene menstrual se vuelve una barrera de acceso para una salud plena. Por ende, causa exclusión, vergüenza, estigma, y privaciones.

La asambleísta detalló que cada personas menstruante gasta alrededor de 42 dólares mensuales en suministros para su higiene íntima y, teniendo en cuenta de que hay hogares que viven con dos dólares diarios costear esto es imposible o muy complicado.

Para la directora del Cepam, todo este conjunto de privaciones y vulneraciones a lo largo de sus vidas, “evita que las niñas, mujeres y cuerpos menstruantes participen de la economía formal y accedan a espacios de toma de decisión. Por ende, a menor impacto productivo en las economías”.

En redes sociales hay opiniones a favor y en contra. Entre las que están a favor resalta a la de la activista por los derechos de las mujeres Diana Maldonado.

A ella le parece una buena propuesta. Detalló que otros países ya existen este tipo de políticas públicas. “En países donde la desigualdad social es tan profunda como en Ecuador, este tipo de medidas ayudan a acortar las brechas que ocasionan la segregación. Siempre se reconoce que ‘la pobreza tiene rostro de mujer’, niñas y mujeres en extrema pobreza, en situación de calle, sin trabajo formal, etc; para ellas menstruar es un verdadero lujo del que no pueden prescindir” dijo.

Insiste que para algunas personas menstruantes, “hasta tener cosas tan básicas como toallas sanitarias, son un privilegio”.

Sin embargo, hay opiniones en contra del proyecto porque, como común denominador, consideran que “hay cosas más importantes”. Maldonado apunta a que, cuando se habla de derechos humanos para mujeres, siempre usan el argumento de que hay cosas más importantes.

Este diario realizó una encuesta a sus seguidores en redes sociales y el 60,4 % de los consultados respondió que está de acuerdo con la propuesta. El 8,6% cree que se tardaron demasiado para proponerla y el 30,9 no está de acuerdo.