Verdad y paz

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Verdad y paz

El día de ayer debe haber tenido lugar el reconteo de 3.865 urnas, decidido por el Consejo Nacional Electoral, el cual carece de valor, toda vez que los ecuatorianos, que somos gente buena y pacífica, tenemos el derecho de conocer integralmente cómo se desarrolló el proceso electoral correspondiente a la segunda vuelta, para que una vez hecho el conteo voto a voto, obtengamos resultados que permitan disipar las dudas existentes sobre su claridad y verticalidad.

Es importante señalar que ciertas acciones patrocinadas por el CNE han levantado una cortina de humo sobre la idoneidad de lo actuado, ya que existía una normativa o procedimiento que debía seguirse durante el acto electoral.

El CNE, modificó por sí mismo el Código de la Democracia, cambiando el contenido del artículo 127 e introduciendo en cuanto al manejo de la segunda acta la participación de un policía y una persona contratada, quienes carecían de manera absoluta de vínculo con el personal del ámbito electoral, para que recibieran el acta, la escanearan y la enviasen a la estructura correspondiente del CNE.

En las 7 veces en que actué como presidente de una junta electoral, el conteo fue estrictísimo y jamás se presentaron alteraciones en los resultados. Yo fui siempre el funcionario que pegaba con “masking tape” en la pared donde había funcionado la junta receptora de votos, el acta correspondiente al proceso realizado, debiendo recalcarse que las 3 actas eran exactamente iguales, a diferencia de la segunda vuelta que acaba de pasar, en que la tercera acta que debía ser entregada para conocimiento de los partidos políticos y del público en general, carecía de los números de acta y de control, lo que dificultaba totalmente su seguimiento y contabilización para los fines consiguientes.

Dice el refrán que “quien no la hace, no la teme”, de suerte que sería un acto de valor, decencia y gran despliegue democrático, el que se cuente voto a voto el proceso electoral, para tranquilidad y satisfacción del 50 % de ecuatorianos que exigimos que se despejen todas las dudas existentes.

¡Ojalá lo logremos!

Y sigo andando...