Debido a la distancia promedio de un kilómetro entre semáforos, es común ver a los peatones arriesgarse y cruzar la avenida Samborondón en medio de las breves pausas del paso de autos.

Sin pasos peatonales a la vista

40.000 autos aproximadamente circulan a diario por la avenida Samborondón. En la zona habitan 42.000 familias.

En la avenida a Samborondón, el tráfico es el pan de cada día. Los autos avanzan a centímetros por los diez kilómetros de la vía, la mano sobre el claxon apenas la luz se torna roja.

Para los peatones, en cambio, la congestión es una bendición disfrazada de agobio. Zigzaguean entre los autos, intentando llegar al otro lado. Si se demoran más de lo debido, les pitan. Pero podría ser peor.

En lo que va de 2017, nueve transeúntes no tuvieron tanta suerte. En 2016, fueron veintidós. El índice de atropellamientos en esta avenida se mantiene en un promedio de 20 por año. La mayoría de las víctimas no fallece, pero eso no es consuelo.

La culpa, dice el coronel Raúl Flores, jefe de Operaciones de la Comisión de Tránsito del Ecuador, la suele tener el peatón. Esto, porque en la vía sí hay semáforos; hay diez. Cada uno con paso cebra y, sobre todo en los cinco puntos más críticos (c.c. Village Plaza, Parrillada del Ñato, Plaza Navona, Isla Mocolí y Amagua), con el control de los vigilantes.

“Si vemos el tramo desde el corte uno al cinco, están definidos los cruces peatonales de manera que el usuario tiene la obligación de respetar los sitios designados para su seguridad, cosa que muchas veces no sucede por la falta de cultura vial de nuestra población”, señaló.

El funcionario concede que del kilómetro 5 al 10, donde se ubican centros comerciales como Plaza Navona y Plaza Lagos, las dificultades para quienes van a pie, no se consideraron, aunque ahí, la concurrencia, y el índice de atropellos, es menor.

Pero para los transeúntes hay dos fallas claves; los semáforos están a un kilómetro de distancia entre sí y no existen pasos peatonales elevados.

Estos debían haberse construido hace tiempo. Se habló de ellos en 2015, en febrero de 2016, en octubre de 2016 y nuevamente en marzo de este año. Durante ese último anuncio, la construcción se pronosticó para mediados de julio.

La falta de remoción de tierra a lo largo de la vía demuestra, no obstante, que las obras se han pospuesto, pero al menos los por qué sí están claros.

La vía, al ser parte de la red de carreteras estatales, está bajo la tutela del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP). La entidad aclaró a EXPRESO en un comunicado que no han puesto en marcha pasos peatonales por no cruzarse con las intenciones municipales de construirlos.

“El Ministerio ha realizado los estudios de prefactibilidad y tráfico de la vía, sin embargo al encontrarse en ejecución pasos vehiculares a cargo de los municipios de Guayaquil, Daule y Samborondón, nos vemos obligados a esperar la información de estos estamentos para poder conciliar los datos técnicos del caso y evitar que las obras se dupliquen innecesariamente”.

El alcalde de Samborondón, José Yúñez, cree, en cambio, que las demoras del MTOP para transferir la competencia de la avenida Samborondón al Cabildo han tenido mucho que ver con el atraso de los cruces elevados.

“Hay una nueva ley que dice que nosotros no podemos poner un clavo en esa avenida sin el permiso del Ministerio de Transporte... Hemos solicitado la transferencia de la competencia, pero esta debe venir también con la transferencia de recursos”, indicó.

Yúnez calcula que se requiere de 3’500.000 dólares para un mantenimiento total, más un rubro anual para reparaciones de la carpeta asfáltica.

El funcionario indicó que nuevamente pedirán a la cartera estatal el traspaso de la avenida. Mientras tanto, el estudio, el financiamiento y el diseño de los tres pasos peatonales que se colocarán están listos.

Bueno, han estado listos desde el año pasado, pero hasta ahora su construcción no tiene una fecha establecida.

“Queremos subir, en los próximos quince días, la contratación del primer paso peatonal al portal público. Los vamos a hacer con fondos propios del Municipio, pero esperamos que no haya inconvenientes con el ministerio”, estableció.

De llegar a edificarse, estos serán colocados a la altura del Village Plaza, de la Parrillada del Ñato y Amagua. Costarán $ 2 millones.

Hasta entonces, los peatones deberán caminar hasta el semáforo más cercano o arriesgarse y esperar que, ese día, la moneda de la suerte caiga en cara y no en cruz.

María Peña, un caso devastador

Las cifras de la CTE establecen que, de los casos totales de atropellamientos en la vía Samborondón, en promedio, solo dos personas fallecen cada año.

Sin embargo, en septiembre de 2016, un caso que no terminó en muerte pero sí en tragedia, obligó a los ciudadanos a retomar la necesidad de hablar de seguridad vial, y de la importancia de construir pasos peatonales elevados en la concurrida avenida Samborondón.

María Peña, una funcionaria de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT), cruzaba el kilómetro 1,5 de la vía, por el paso cebra y con la luz roja, cuando un vehículo la embistió y la aprisionó contra otro.

Producto del accidente, la mujer de 40 años, perdió sus piernas.

En enero pasado, la sentencia del conductor, que consistía en treinta meses de prisión y el pago de una indemnización de $ 362.100, fue ratificada por tres jueces.