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Paraderos inadecuados: el peligro de volver a casa
Cada tarde, cientos de estudiantes del colegio José Joaquín Pino Icaza caminan más de medio kilómetro desde las instalaciones de la entidad.

Cada tarde, cientos de estudiantes del colegio José Joaquín Pino Icaza caminan más de medio kilómetro desde las instalaciones de la entidad en La Atarazana hasta el paradero más cercano, ubicado junto a un semáforo en la av. Pedro Menéndez Gilbert, a la altura del Instituto de Neurociencias de la Junta de Beneficencia.
Una vereda de no más de 2 metros de ancho es lo único que separa a los alumnos de la calzada y la insuficiencia de este espacio obliga a que los jóvenes bajen a la transitada vía, poniendo en riesgo sus vidas.
Nadia Salazar, estudiante del mencionado colegio, dice ser consciente de los peligros de esperar el bus en el sitio, sin embargo, asegura que acude al no tener otra alternativa.
Orfa Rodríguez, rectora de la institución, afirma que las autoridades de tránsito fueron informadas hace dos años sobre el peligro que representaba la falta de un paradero apropiado.
La solución que la rectora propone es que se cree otro paradero, en la misma avenida Pedro Menéndez Gilbert, pero bajo el puente ubicado al inicio de la av. Plaza Dañín. “Está cerca del colegio, no se expone a los chicos a que se mezclen con los pandilleros ni expendedores y se precautela su integridad”, puntualiza.
Con respecto a este tema, Orlando Murillo, vocero de la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM), indica que “en Guayaquil no existen paraderos” y que la mayoría son “referenciales”. Por este motivo, añade que solo esperan que el colegio se acerque con la propuesta bajo el hombro, para estudiar una solución. DEMO