Actualidad
Palo tras palo
Desde los inicios del correísmo se desató una médico-fobia que se orientó hacia agredir a los profesionales de la medicina y a borrar todas sus conquistas laborarles y clasistas.
No olvidaré la terrorífica imagen del policía que fusil en mano sacó a un ginecólogo del hospital Eugenio Espejo que practicaba una ecosonografía. El galeno tuvo que suspender el examen y salir presuroso dejando abandonada a la embarazada con el vientre al aire.
La ministra de Salud, carente de educación, cultura y nociones básicas de comportamiento social, arrojó a la calle a los médicos “cabeza blanca”, que en todos los servicios clínico-quirúrgicos del mundo son los más respetados y apreciados, toda vez que son la llama formativa y el ejemplo de las jóvenes generaciones.
Qué impacto sufrió un distinguido gineco-obstetra del Hospital de Especialidades Guayaquil, que habiendo laborado hasta el día viernes, encontró el día lunes siguiente pegada al lado del reloj marcador, una hoja en la que se indicaba como encabezado: “lista de los médicos que ya no laboran en este hospital” y con sorpresa encontró su nombre en ella. ¿No creen ustedes queridos lectores que ese y el resto de profesionales merecían cuando menos una carta de despedida con el agradecimiento institucional?
El gobierno ávido de mediocridad, liquidó los concursos y acabó con las organizaciones clasistas para eliminar cualquier tipo de crítica u oposición.
Ilusos creíamos que esto había cambiado, pero las prácticas correístas se mantienen, ya que el MSP organiza concursos suigéneris, que violentan la seguridad jurídica y cuyo propósito no es el de seleccionar buenos profesionales, sino liquidarlos, puesto que las convocatorias son hechas con premura y ya no se entregan los bancos de preguntas elaborados institucionalmente que se facilitaban a los potenciales concursantes.
¿Será acaso que muchos funcionarios del Gobierno nos odian al haberles pinchado el glúteo para inocularles las vacunas cuando eran infantes? ¡Dejen trabajar en paz a los médicos y dedíquense a recuperar el dinero robado a los ecuatorianos!
Y sigo andando...