PAIS no se parte, se craquela

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PAIS no se parte, se craquela

La oposición parece avanzar de derrota en derrota hacia la victoria final, como en el viejo eslogan anarquista. Los correístas ahora deciden por cuenta propia.

¿Unidos? Las abstenciones empiezan a poner en riesgo la hegemonía correísta en el Pleno de la Asamblea.

Día de victorias pírricas para el bloque oficialista en la Asamblea: si siguen ganando de esta forma estarán perdidos. De hecho, con significativas abstenciones de su parte, perdieron tres votaciones, empataron una cuarta y ganaron con apenas dos votos una quinta, decisivas todas. Pero como la oposición, aunque ganara, no alcanzaba a juntar el respaldo de la mitad más uno de los presentes, sus propuestas eran rechazadas. No importa: tras cada proclamación de resultados, eran ellos quienes aplaudían rabiosamente.

Todo esto ocurría, claro, en el único segmento políticamente relevante de la sesión plenaria: la aprobación del orden del día. Ocho propuestas de cambio se presentaron ayer, incluyendo algunas incendiarias.

Exhorto a la presidencia para que promueva la fiscalización de funcionarios de Gobierno: 58 votos por el Sí, 56 por el No. Propuesta rechazada.

Dos pedidos de comparecencia a Richard Espinosa, director de la Seguridad Social, para que explique cómo piensa solucionar la crisis de la institución y haga públicos los informes financieros que está obligado a presentar (y no lo ha hecho) en los meses de marzo y septiembre de cada año: 61 votos por el Sí, 56 por el No. Propuestas rechazadas.

Proyecto de derogatoria del decreto que crea la Secretaría Nacional de Inteligencia (Senain): 60 votos por el Sí, 55 por el No. Propuesta rechazada.

Pero lo mejor vino al final. Homero Castanier (CREO) puso el dedo en la llaga de las preocupaciones existenciales de los correístas: la suerte de Jorge Glas. La víspera, luego de conocerse las nuevas revelaciones del delator de Odebrecht que implican directamente al vicepresidente sin funciones, hubo lágrimas de amargura en las oficinas de la bancada correísta. Algunos se las atribuyen a Doris Soliz; otros, a Soledad Buendía. Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero de que hubo lágrimas, las hubo, se murmura en los pasillos.

Castanier expuso una batería de argumentos: Glas no tiene funciones; está siendo investigado por la Fiscalía; la propia Asamblea autorizó su enjuiciamiento penal; “Dijo que no sabía de las transferencias y nos mintió”... ¿Algo más? “Propongo pedir la renuncia inmediata del vicepresidente por deshonestidad y falta de probidad”.

Silencio sepulcral. Perceptible temblor en la bancada oficialista. Votación. 61 asambleístas por el Sí, 61 asambleístas por el No. Y una abstención: para variar, de Jorge Yunda. Que no tiene los elementos suficientes para decidir, explicó a los periodistas que lo esperaron masivamente en el vestíbulo. María José Carrión, en cambio, no explicó nada. Lo suyo fue también, técnicamente, una abstención: en el momento de votar salió de la sala a ofrecer entrevistas a la prensa. Casualidades de la vida.

Evidentemente el control de la situación empezó a írsele de las manos a José Serrano. A la febril actividad de Gabriela Rivadeneira negociando entre los escaños de su bloque, se ha sumado ahora la de Marcela Aguiñaga, quien no para de conversar con uno y otro durante el desarrollo de la sesión. Y para colmo: hasta el presidente de la República promueve la disolución de su propio bloque. ¿Para qué lo necesita si todas las bancadas de la oposición se han comprometido a apoyarlo?

“Nos reunimos anoche con el compañero Lenín y nos ha dejado en libertad para apoyar o no la consulta”: iban llegando los correístas a la Asamblea y soltaban esa novedad. Que mantener la reelección indefinida era “una línea roja” infranqueable, había dicho Serrano. Que no estaría mal derogarla, soltó sorpresivamente Daniel Mendoza, coordinador del bloque.

El oficialismo está, si no partido, craquelado. Y como todo parece jugarse en la aprobación del orden del día, Serrano ha decidido acortarlo. Las ocho propuestas de cambio presentadas ayer fueron una montaña rusa emocional: hay que acortarlas. “Vamos a poner un límite”, anunció. Los correístas, por una vez, han empezado a pensar por cuenta propia y eso, para el presidente de la Asamblea, es un peligro. }

El chiste del día

Hoy terminan las bOmbas

Ayer, la Asamblea Nacional salvó al mundo. Luego de que la mayoría correísta se negara a debatir sobre Jorge Glas, el caso Odebrecht, la crisis financiera del IESS y el papel de la Senain, pudo dedicarse a lo importante: aprobar una exhortación a las grandes potencias a detener sus ensayos nucleares y construir la paz.