Un pais al garete

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Un pais al garete

La insistencia en la falta de rumbo en la conducción del país puede resultar irritante pero, es imprescindible perseverar en el tema para tratar de superarlo.

El Ecuador no puede seguir sometido a los vientos que llegan desde la conducción irresponsable de ciertas dirigencias sociales, o al oleaje causado por el apetito electoralista de un partido político en proceso de descomposición que quiere camuflar, con el apoyo de algunos tontos útiles, la enorme corrupción de la que fue usufructuario durante la década infame, actuando ahora como aparente protector de los intereses de los sectores de menor ingreso o hasta sin ingresos.

Mal andan las cosas como para no prender motores y salir del marasmo cívico que nos envuelve y nos asfixia.

Una adecuada reacción nacional se vuelve imperativo ciudadano. Reacción patriótica eso sí, y no apenas alboroto que impone comportamientos a quien debería establecerlos.

De eso ya tuvimos suficiente en octubre y debería estar claro en noviembre que si el país no aprovecha diciembre para tratar de salir del bache, el año del bicentenario de la Independencia de Guayaquil va a ser de triste recordación.

A mí no me agrada aparecer como profeta del pesimismo; me encantaría dar buenas noticias, hacer comentarios agradables pero, sería de un optimismo ingenuo si pensara y dijera que el Ecuador tiene, así como va, un futuro envidiable.

Debería convocar el Gobierno a un gran acuerdo nacional que supere la fallida convocatoria al diálogo que fue su esfuerzo inicial. Cuéntele a la nación la realidad de la situación política, económica y social de la República y proponga un gran plan que no solo sea recaudar más dinero para más de lo mismo, incluido un poco más de corrupción.

Hay en el Ecuador, algo queda todavía, suficiente civismo como para lograr una gran minga para hacer una nueva república, tal como venimos clamando.

No faltarán quienes despojados de todo interés que no sea el común, el interés nacional, estén dispuestos a meter el hombro asumiendo “que la razón humana solo necesita voluntad más fuerte que el destino y ese es el destino”.

’Presidente Moreno: convoque a una gran minga para diseñar un proyecto de nación que nos permita tener rumbo’.