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Un pacto secreto, como siempre

Los términos de la alianza entre Correa, Nebot y Noboa siguen siendo un secreto.  Si no los publican, deben ser inconfesables. Un análisis

kronfle y centeno
Secreto. Solo Henry Kronfle y Valentina Centeno, junto a los líderes de sus partidos, saben qué negociaron con el correísmo para mantener esa sonrisa.Gustavo Guamán

¿De qué va la tal alianza? “Contempla ejes programáticos en temas de seguridad, turismo, reactivación económica, entre otros”... No resulta muy específica la asambleísta Pierina Correa a la hora de anunciar la agenda parlamentaria que comparten el socialismo del siglo XXI, el socialcristianismo de toda la vida y la flamante bancada de gobierno. Correa, Nebot, Noboa: algo tienen en común y no lo dicen. ¿Temas “de turismo”? ¿Es en serio? No parece. Lo cierto es que las alianzas de gobierno, en los países donde la democracia vale algo más de tres atados, se caracterizan, para empezar, por el hecho de estar plasmadas en negro sobre blanco, es decir, escritas en un papel, con todos los detalles específicos y las firmas de los involucrados al final del texto. Incluso cuando se trata de violar la Constitución sin atenuantes, como ocurre en estos días en España con el pacto entre el PSOE y Junts per Catalunya para aprobar una ley de amnistías no prevista en la legislación del Reino, hay un acuerdo escrito y firmado. De otra manera, los ciudadanos no sabrían a qué atenerse y no podrían pronunciarse a favor o en contra.

Como en Ecuador, donde acaba de concretarse una alianza de gobierno (Correa, Nebot, Noboa) y nadie, con excepción de ellos tres, en el mejor de los casos, sabe a qué atenerse. 24 horas después de anunciada, los periodistas siguen tratando, sin éxito, de obtener alguna pista sobre los términos de la alianza. Sorprende que a nadie le sorprenda: es la normalidad de un país donde los pactos se hacen por debajo de la mesa. Que el acuerdo contempla temas urgentes de legislación en materia tributaria y energética, despachó la víspera Valentina Centeno, la coordinadora del bloque de gobierno en la Asamblea, y citó un par de temas concretos. ¿Es eso cierto?, le preguntó el martes Lenin Artieda, de Ecuavisa, a la legisladora correísta Gissela Garzón. “Por supuesto que evaluaremos y analizaremos todo aquello y, si suma, lo apoyaremos”, respondió ella. O sea que no, no es cierto. ¿Van a apoyar la reforma tributaria del gobierno?, insistió Artieda. “Podría seguramente desencadenar un debate”, huyó por las ramas Garzón.

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Noboa reconfiguró la alianza

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En resumen, todo lo que se ha dicho en público con respecto a la alianza entre los partidos de Correa, Nebot y Noboa es una gran mentira. Más allá de un temario básico y elemental en el que podría coincidir cualquiera, (incluso el bloque de Construye, al que han dejado fuera de todo pacto) no parece existir ese acuerdo concreto de gobierno del que hablan. No lo hay sobre temas tributarios y energéticos: los mismos correístas lo han desmentido; no lo hay sobre “reactivación económica”, como dijo Pierina Correa: si lo hubiera lo especificarían; más bien resulta difícil imaginar puntos de coincidencia entre Noboa y los correístas a este respecto: ¿reforma laboral? ¿Fiscal? ¿Atracción de inversiones?

No hay nada de eso. Entonces, ¿cuál es el acuerdo? No lo dicen. Y si no lo dicen, es porque el acuerdo resulta inconfesable. Y una vez entrados en el territorio de lo inconfesable, el infinito es el límite. ¿Blindaje del Consejo de la Judicatura? ¿Renovación del CPCCS para garantizar una nueva mayoría correísta y socialcristiana, como persiguieron ambos partidos durante toda la anterior Legislatura? ¿Anulación del nombramiento del nuevo contralor para nombrar uno a su gusto? ¿Comisión de la verdad para anular las sentencias de los correístas corruptos? No es ni remotamente imaginable que el correísmo haya renunciado a su vieja agenda de impunidad, que es la única que ha tratado de poner en marcha al menos desde mayo de 2021 hasta la fecha. Al respecto, lo único que ha dicho Valentina Centeno es que la bancada de gobierno no apoyará el juicio a la fiscal. Pero aún sobre este punto, el expresidente prófugo ha hecho una precisión semántica: nadie les pide que apoyen el juicio, para eso basta con 35 firmas y ya las tienen. Lo que se necesita es que voten por la destitución. Al fin y al cabo, algo debe sacar el correísmo a cambio de entregar la presidencia de la Asamblea a Nebot y garantizar un espacio de gobernabilidad para Noboa.

El mito de la nueva política

Para hacerse pasar por representante de la nueva política, la joven Valentina Centeno es una consumada ejecutora de las viejas prácticas. En lugar de negociar, se dedicó a romper bancadas. No habló con partidos sino con individuos. Desgranó a los bloques de Construye y Avanza e hizo crecer el suyo, de ADN, de 14 a 25 asambleístas. ¿Cómo lo hizo? Ese es otro misterio.

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