
Otavalenos residentes en Guayaquil celebran el Inti Raymi con ofrendas, vaca loca y rituales
La música andina suena estruendosa por el centro de Guayaquil. Centenares de indígenas ataviados a su usanza se dirigen a un destino común.
La música andina suena estruendosa por el centro de Guayaquil. Centenares de indígenas ataviados a su usanza se dirigen a un destino común. Unos bailan y avanzan lentamente, otros llegan caminando o en vehículos a la explanada del Mercado Artesanal de la calle Loja, en el centro de Guayaquil. Los otavaleños residentes en la ciudad festejaron ahí la fiesta en honor al Sol.
Alrededor de 800 personas, entre otavaleños, mestizos y de otras etnias, se dieron cita la noche del sábado para celebrar el Inti Raymi en su actual hábitat, la ciudad.
Lo hicieron con rituales como la rama de gallo y la vaca loca, temida por los niños por las lenguas de fuego que salen de sus cinco antorchas encendidas, lo que hizo correr a los presentes en su intento por coger los productos (frutas, panes, granos) que lleva adheridos a los costados sin que el fuego los alcance. Además, se realizó la entrega del castillo a las personas que estarían comprometidas a llevar el doble el próximo año.
Las comunidades otavaleñas iniciaron la fiesta con largas caminatas desde otros mercados hasta llegar al artesanal de la calle Loja, donde se concentraban las celebraciones. Hacían paradas cada dos cuadras y en ese momento realizaban el tradicional zapateo en círculos, llevando los gallos y productos.
Sixto Aguilar, otavaleño residente en Guayaquil, fue el prioste encargado este 2016 de la organización del ancestral evento andino. Él se esmeró por brindar la mejor fiesta y que todos salgan contentos.
La rama de gallos es el apéndice de un árbol donde se colocan 6 gallos; la persona que reciba esta rama, deberá el próximo año repetir el acto, pero duplicando los gallos en la rama, como símbolo del aumento en la producción de su economía.
José Yungán, de la Cooperativa de Crédito Acción y Desarrollo, recibió la rama de gallo, como representación de esta celebración ancestral y, por tanto, fue elegido el nuevo prioste; será el encargado de tomar la posta en las celebraciones del Inti Raymi 2017.
Además de seguir la tradición y superar la organización de este año, entre otras cosas, está comprometido por la costumbre ancestral a por lo menos duplicar las ofrendas.
Acompañando y dirigiendo el continuo baile zapateado en círculos estuvieron grupos de danzas y música folclórica.
La alegría era contagiosa, el baile no paraba y la chicha de jora se servía desde baldes a todos los danzantes.
Gente de todas las etnias y edades se unían al círculo, que se volvía cada vez más concurrido. Se repartió entre los asistentes suculentos platos de hornado con mote al llegar la medianoche. (F) RMO