OPEP agonistes

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OPEP agonistes

Si la función de los carteles es la de manipular los mercados para fijar los precios, podemos afirmar que OPEP ha dejado de existir.

Son tiempos prehistóricos aquellos cuando el ‘shah’ de Irán podía levantarse de una sesión de Consejo y espetar que a partir de ese momento el barril de petróleo dejaría de cotizarse a $3 y pasaría a valer $12.

Arabia Saudita, el líder del grupo, está en una carrera contra el tiempo. Hace un año decidió consolidar su posición de mercado, arrasando con la competencia luego de subir la producción; hoy el mercado está abarrotado, la economía global en recesión, el petróleo americano sigue fluyendo, y la competencia de Irán y Rusia es encarnizada.

El problema de los sauditas es su irremediable deterioro financiero pues de mantenerse los precios en niveles de $35 por barril, el reino se quedaría sin dinero en cinco años.

Para la Casa de Saúd la preocupación es su supervivencia. El país, creado en 1926, no es una nación, cuanto una asociación tribal en la que los descendientes de Saúd predominan sobre los demás, a cambio de beneficios que emanan de un gasto público hoy disminuido en 14 %, y precios de combustibles para el consumo interno que han sido incrementados en un 50 %, mientras el petróleo externo se vende con descuentos de hasta $6 por barril. Los países consumidores son los beneficiarios de esta política “anticartel” que ha provocado ya transferencias de ingresos de dos trillones de dólares, mientras los productores actúan, cada cual, con la consigna de “sálvese quien pueda”.

La escaramuza actual con Irán es un afán de volcar el tablero, justo en momentos en los que está por entrar en vigencia el acuerdo que permitirá el retorno persa al mercado petrolero en condiciones de alta competitividad, pues sus costos de producción son más bajos que los de los sauditas.

Si se toma en cuenta la presencia de los demás actores ya mencionados, es posible colegir que, salvo una conflagración militar en gran escala, el petrolero seguirá siendo un mercado de compradores, y OPEP pasará ignominiosamente a engrosar la larga lista de los fracasados intentos de manipular la economía.