OLD SCHOOL el toque ’vintage’ en las motos

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OLD SCHOOL el toque ’vintage’ en las motos

Elecciones. Alejandro Domínguez ocupaba el cargo interino en el organismo por Napout. Ayer en los sufragios fue respaldado.

Primero, ¿qué es Vintage? este término anglosajón se refiere a objetos o accesorios con cierta edad, que no pueden aún catalogarse como antigüedades, y se considera que han mejorado o se han revalorizado con el paso del tiempo. Ya con esta duda disipada, trasladarla a las motocicletas es otra historia.

Esto es lo que hace Diego Mayorga, quien unió su pasión con el trabajo al crear la tienda y marca de motos Old School (Guayaquil, Av. Juan tanca Marengo diagonal al Mall del Sol), en donde se pueden encontrar las ‘bikes’ con estas características. También se pueden reparar y transformar.

“El cliente puede traer una moto y la transformamos o le podemos dar una de paquete o una custom que nos pida. La moto la cortamos con el estilo ‘hardtale’, se la pinta, la soldamos, tapizamos, se le hace aerografía y luego la parte mecánica. El cambio es total”, explicó Mayorga.

Desde una perspectiva externa, al ver estas motos uno imagina valores exorbitantes, pero no es así. Las motos que se venden en Old School son chinas y vienen con motores de 100, 150 y 250 centímetros cúbicos. Esto ayuda a que su precio no sea tan elevado.

Hay motocicletas desde $ 2.000 hasta $ 8.000, según los accesorios que el cliente quiera en su moto.

Si bien es un alto precio, las clásicas Harley-Davidson son comercializadas en el país en $ 30.000 a $ 32.000, valores completamente distintos a las motos de Old School.

“Si quieres manejar con estilo, pero no tienes la plata para una Harley y no quieres andar en una panadera, esta es una gran opción”, agregó.

Sin embargo, Mayorga explica que en Ecuador aún no hay la costumbre de gastar por estas motos. “El mercado ecuatoriano no está preparado para este negocio, por los impuestos que cobran y los valores. Hay gente que quiere la moto, pero no tiene la plata, ese es el gran problema”, reveló.

Por último, Mayorga explicó que estas son motos más para ciudad que de carretera. “Son especiales para la ciudad; puede utilizarlas para viaje, pero la pose en la moto puede incomodar a la larga”.

El mentalizador

Diego Mayorga, guayaquileño de 42 años, creció con la imagen de su padre -coleccionista de autos clásicos- pero en él creció el amor y la pasión por las motos. Cuando viajaba a Cuenca por un negocio compró en $ 300 una Bobber destruida y le tomó un par de meses arreglarla. En una reunión de exalumnos del Liceo Naval, su moto deslumbró a todos quienes le expusieron sus ganas de adquirir una. “Así nació la idea y el negocio”, dijo.

La historia del sidecar

El origen del sidecar tiene mucha controversia, sin embargo hay registros de que su patente ocurrió en 1880. En 1915, Harley-Davidson produjo su primer sidecar. Un año más tarde el ejército de Estados Unidos adquirió algunos de estos para localizar a Pancho Villa en los desiertos a lo largo de la frontera con México. Bill Harley ayudó a montar ametralladoras a los sidecars en preparación para la Primera Guerra Mundial. Tras las décadas sus modelos han sido renovados.