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Todos los ojos se enfocan en el padron
1,6 millones La cifra de electores cuestionados. Habría muertos y personas que viven en el exterior.

Los candidatos, los simpatizantes y ahora los veedores internacionales y los electores tienen sus ojos puestos en el registro electoral, con 12’816.698 nombres de ciudadanos, que será utilizado en los comicios generales del 19 de febrero.
La razón: los nombres de personas fallecidas que aparecen en el padrón electoral, que han comenzado a divulgarse a través de las redes sociales y que han llevado al Consejo Nacional Electoral (CNE) a pedir explicaciones al Registro Civil, que entregó la información.
El presidente del CNE, Juan Pablo Pozo, niega que sean muchos. Asegura que solo tiene 12 denuncias.
A los llamados públicos de los ciudadanos de que el CNE les explique por qué sus familiares muertos están “aptos para votar”, se ha sumado la indagación de dos organismos.
El primero, la Organización de Estados Americanos (OEA), ante la cual la Comisión Nacional Anticorrupción presentó una denuncia con supuestas pruebas de las inconsistencias en el registro electoral.
El segundo, el Tribunal Contencioso Electoral (TCE), que recibió una denuncia del vocero del colectivo Defiende tu Voto, Néstor Marroquín. Él acusa al Registro Civil de haber cometido una infracción electoral al entregar un registro con ciudadanos fallecidos.
Hasta ayer, los directivos de esa entidad no se habían pronunciado públicamente sobre las irregularidades en el registro que, afirma el CNE, fue cerrado el 4 de octubre del 2016.
Según un comunicado del Registro Civil, son los familiares de los fallecidos los que deben inscribir la defunción, pero quienes reclaman aseguran tener certificados de defunción otorgados por esa entidad.
Para autorizar las inhumaciones hay que presentar obligatoriamente, entre otros documentos, la copia del certificado de defunción del Registro Civil.
El artículo 64 de la Ley Orgánica de Gestión de la Identidad y Datos Civiles es claro e indica que “se podrá proceder a la inhumación, cremación o sepultura de un cadáver, una vez que se constate por cualquier medio que el Registro de Estadísticas Vitales fue notificado, en medio físico o electrónico, debidamente a la Dirección General de Registro Civil, Identificación y Cedulación”.
Aunque no existe un cruce de información entre los camposantos y el Registro Civil, la Junta de Beneficencia de Guayaquil precisó ayer a este Diario que la entidad envía mensualmente al Ministerio de Salud un listado detallado de todas las personas inhumadas o sepultadas dentro del camposanto, como lo exige el Registro Oficial.
Según el Registro Civil Municipal de Guayaquil, entre 2007 (cuando asumió la competencia) y 2016 se registraron 109.958 defunciones en Guayaquil. Pero no solo que registró las denuncias, sino que envió la información al Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).