Los ojos detras de los candidatos

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Los ojos detras de los candidatos

Los ojos detrás  de los candidatos

Unos tienen equipos especializados; otros se protegen entre sí. Los candidatos a la presidencia de la República afinan su estrategia de seguridad, a menos de un mes de que inicie la campaña y se intensifiquen los recorridos.

Dos aspirantes, hasta el momento, han puesto más atención a su seguridad personal. Son además quienes aparecen (en el papel) como los más opcionados para estar en una eventual segunda vuelta: el oficialista Lenín Moreno y el líder de CREO, Guillermo Lasso.

El primero está bajo extrema protección. El 2 de diciembre, por ejemplo, visitó el mercado de Santa Clara, en el centro norte de Quito. Celebró las fiestas de fundación de la capital, comió hornado y jugó el tradicional 40.

Su sonrisa contrastaba con los rostros adustos de un nutrido grupo de hombres que impedía que algún extraño se ubicara detrás de él. Abrían paso con sus brazos y solo permitían que se acercaran las personas que eran llamadas por el aspirante. Esa misma tarde, fue a una radio escoltado por dos vehículos de los que descendieron, al menos, seis personas que lo resguardaban, además de su equipo logístico.

El mismo despliegue de seguridad, al que se sumaron varios miembros de la policía, se repitió el viernes en Otavalo, Imbabura.

EXPRESO solicitó al equipo de campaña de Moreno los detalles de quiénes y cuántas personas conforman el equipo de seguridad. Hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

Más discreto es el equipo que acompaña a Lasso. El viernes último, dos hombres revisaban minuciosamente las puertas y accesos al auditorio de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, en Quito. Era el cuerpo de seguridad que cumplía tareas de ‘avanzada’.

Este Diario conversó con el responsable del grupo. Él contó que su equipo está conformado por cuatro personas -entre militares y policías en servicio pasivo- que viajan desde Guayaquil a todos los eventos. Aunque EXPRESO pudo identificar, por lo menos, a seis custodios ubicados en puntos estratégicos.

“Sé que ellos (CREO) recibieron una carta de la policía en la que se ofrecía protección, pero el señor Lasso optó por la seguridad privada. No considera correcto usar a servidores públicos para este tema”, dijo el jefe de custodios, que pidió la reserva.

¿Esa oferta llegó a los demás candidatos? Patricio Zuquilanda, de Sociedad Patriótica, confirmó a EXPRESO que sí, pero él la rechazó. El jueves, junto al expresidente Lucio Gutiérrez visitó el Mercado Central, en Quito. “Caminamos tranquilos, la gente nos saluda bien. No necesitamos blindarnos”, dijo.

Susana González, coordinadora de campaña del PSC, reveló lo que la candidata Cynthia Viteri contestó a la policía: “No necesito de seguridad porque no he hecho nada para que tenga que requerirla. Y, segundo, la gente de la policía solo estaría para entregar información al Gobierno. Por lo tanto, no aceptó”.

Dos personas del equipo cercano a la postulante son los que hacen las tareas de ‘avanzada’ en los recorridos y eventos. Tiene, además, un chofer de confianza.

A Iván Espinel, aspirante por Fuerza Compromiso Social, se lo puede ver casi siempre caminando con un hombre a su lado. Se trata de un policía en servicio pasivo que lo acompaña desde hace algún tiempo. El candidato cree que sus cuidados son suficientes, por eso tampoco acogió el servicio policial.

El exfiscal Washington Pesántez, de Unión Ecuatoriana, también fue contactado por los uniformados y, aunque considera que está bien que el Estado garantice esa seguridad, por ahora no piensa usarla, hasta analizar los alcances.

En la Izquierda Democrática, prefieren hablar del “cuidado mutuo” en los recorridos que ha emprendido el general (sp) Paco Moncayo. Él, además, es experto en esta área. Al igual que las otras agrupaciones políticas, en la ID aseguran que no se sienten en peligro en las reuniones o encuentros con la gente en la calle.

A quien parece no haberle llegado la propuesta de vigilancia es a Abdalá Bucaram Pulley, de Fuerza Ecuador, según dijo a EXPRESO. “No es la idea caminar y hacer campaña con ojos cuidando la espalda”, dijo. No descarta, sin embargo, formar un equipo de logística con el general en servicio pasivo de la Policía y candidato a asambleísta, Juan Ruales, para que funcione durante los 45 días de campaña.