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Odontofobia Claves para superar el miedo al dentista

Algunos niños le temen a la oscuridad, a los payasos, a volar..., y otros, en cambio, al dentista. Quienes padecen esto último sufren de odontofobia. Ese miedo irracional de enfrentarse cara a cara con su odontólogo, que afecta actualmente al 15 % de la población global, entre grandes y chicos.
La fobia es causada generalmente por una experiencia directa. Ser atendido por un especialista molesto o parco, o tener que escuchar ese constante chirrido agudo que emiten los instrumentos que este utiliza -por ejemplo- generan pánico en el menor. No obstante, las experiencias indirectas, como las malas historias contadas por un amigo, influyen también en su aparición.
¿Cómo superarlo? Existe un sinfín de técnicas que ayudarán a sus hijos a evitar o lidiar con el trauma. ¿Qué hacer? Se lo decimos a continuación.
Juegue al dentista
1.Los niños temen lo que no conocen. Por tanto jugar al dentista lo familiarizará con la situación que va a vivir, a futuro, en la clínica y así no desconfiará.
Convierta la visita en un hábito
2.A decir del odontólogo y endodoncista Neil Tapia, es importante que la relación entre el niño y el odontólogo sea natural. Las visitas a la consulta deben formar parte de su rutina como ocurre con el pediatra. El primer encuentro con el dentista debe tener lugar cuando sale el primer diente. Si desde entonces se mantiene una periodicidad de seis meses, el odontólogo formará parte del universo de la salud del niño.
Háblele sobre la importancia de sus dientes
3.Decirles, por ejemplo, que estos, además de ayudarnos a masticar los alimentos, nos permiten hablar y lucir, incluso, una sonrisa reluciente que nos hace ver mil veces más guapos -precisa Tapia- los hará tener conciencia de lo importante que estos son. “Los ayudará a entender por qué se debe lavarlos y, más aún, por qué cada cierto tiempo deben acudir al dentista”.
Llévelos a un doctor que sepa comunicarse con ellos
4.Si es posible a un odontopediatra, precisa el psicólogo clínico Samuel Merlano, máster en terapia individual y de pareja, al hacer hincapié en lo vital que es para el niño que tanto el espacio como el personal de la clínica estén especializados en público infantil. El hecho de que el médico utilice mandiles de colores y que las paredes de su consultorio, asimismo, sean bonitas, limpias, sutiles y divertidas..., lo hará sentir tranquilo. Confiado y feliz.
En cuanto al médico, lo recomendable es que tenga paciencia, sea comprensivo y se adapte a las necesidades del niño. “Si es rígido, parco..., el menor tendrá una mala experiencia inicial difícil de superar”.
JAMÁS DIGA COMENTARIOS NEGATIVOS FRENTE AL NIÑO
5 Considerando que los ‘peques’ se dan cuenta de todo y que sus padres son su mayor referencia, entonces cuide lo que dice: ellos se quedan con todo lo que oyen y ven.
¿Qué hacer? Evite gritar, quejarse o hablar mal de su odontólogo cada que lo visite. Esto solo lo convertirá en un ser inseguro, lleno de temor...
‘EMPÚJELO’ A ENTRAR SOLO AL DESPACHO
6.Los niños en general se comportan mejor y están más relajados cuando pasan solos. Se sienten mayores y menos protegidos.
eN la sala de espera, entreténgalo
7.Permítale jugar con sus juguetes favoritos, con otros niños o pintar. Ofrézcales también la posibilidad de entretenerse con algo relacionado con los dientes. Eso, además de disipar su angustia, añade Tapia, reforzará en positivo su actitud.
Incentívelos
8. Cada que se comporte bien con su doctor elogie su valentía. Los regalos e incentivos, como los chupetes o chocolates, asimismo, pueden ser aconsejables en el caso de los tratamientos más largos o que más asustan (como las ortodoncias y los empastes). En caso de dárselos, no olvide -jamás- cepillarle posteriormente los dientes.