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Ser el numero 1, el sueno de Mina
Futuro. Cuando llegue el momento de colgar los guantes a Mina le gustaría dedicarse a la música, pues le gusta el piano.

Las calles del Guasmo Sur acogieron los sueños de Carlos Mina, abanderado de Ecuador en los XI Juegos Suramericanos Cochabamba. El Negrito, como le gusta que lo llamen, era un apasionado por el fútbol y cuando alguien le preguntaba qué deseaba ser de grande la respuesta era diversa: militar, astronauta... cualquier cosa menos lo que lo llevaría a la cumbre, el boxeo.
“Fue pura casualidad. Cuando tenía 13 años me subí a un cuadrilátero por curiosidad y desde ese momento entendí que esto era la mío. Dejé el fútbol por el boxeo”, dice Carlos.
Tercero en el escalafón mundial de los 81 kilogramos, antes de aquel día nunca se imaginó que en la vida real podría calzar los guantes que solo había visto en películas de Rocky Balboa o en videos de Mohamed Alí.
“La primera vez que me subí al cuadrilátero me enfrenté a uno que me golpeó muy duro. Hoy no tengo ni idea de la cantidad de medallas que he ganado”, añade.
Cuarto de nueve hermanos -el mayor de 32 años y el menor de 6-, Mina evoca que en su hogar siempre lo apoyaron en todo y, además, en sus inicios se encontró con un entrenador “buena gente” que hasta le compraba zapatos cuando no tenía dinero.
Su primera competición oficial -a los 15 años-, en un campeonato nacional, terminó en llanto por la derrota, pero en las siguientes cosechó triunfos que lo catapultaron a la selección de Ecuador.
La medalla de oro en los Juegos Bolivarianos de 2013 marcó un hito: “Desde ese momento fue que Mina empezó a prenderse en este país”, comenta en tercera persona el pugilista que fue campeón continental en 2015 (México) y quien en 2017 en Alemania logró un bronce en el XIX Campeonato Mundial de Hamburgo.
De 1,87 metros de estatura y 81 kilogramos de puro músculo, este año se coronó campeón europeo en su división (81) en un torneo internacional realizado en Serbia.
Seguro de sí mismo, dice no tener ningún miedo con miras a los Juegos Suramericanos. “Yo no me confío de nadie porque ningún rival es fácil, tampoco es invencible. Soy tercero en el ranking mundial y voy por el número uno”, acota.
De hablar pausado y carácter risueño, tiene un hijo de 3 años al que llamó Kerrick Bossli porque no le gustan “los nombres tradicionales ni aburridos”.
La fiesta en Cochabamba
La localidad boliviana de Cochabamba quedó lista para acoger desde hoy, y después de 40 años los Juegos Suramericanos, a los que concurrirán en busca de la gloria más de 4.000 atletas de 14 países.
La undécima edición tiene como subsedes a 14 municipios del departamento de Cochabamba, además de la ciudad de La Paz.
Durante 14 días competirán en 35 disciplinas 4.031 atletas de: Argentina, Aruba, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Panamá, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela.
De los 35 deportes en disputa, 16 son clasificatorios a los XVIII Juegos Panamericanos de Lima 2019.