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Las nuevas discusiones
Hace pocas semanas la Corte Constitucional dio paso legal al matrimonio igualitario en el país. Hoy se debate la despenalización del aborto en ciertos casos. Este par de temas eran ya noticia en países del hemisferio norte hace treinta años, y nosotros los veíamos tan lejanos, preocupados entonces por temas de la cotidianidad.
De pronto llegaron a nuestra latitud hace unos pocos años, y la capacidad exponencial de las nuevas tecnologías de comunicación ha permitido masificar las opiniones individuales, así como las de los colectivos en general. Sin embargo, estas discusiones que evidencian posiciones que aparentan ser irreconciliables, no son ni de lejos tan complejas como aquellas a las que nos someterá la ciencia muy pronto.
El debate que tenemos ‘ad portas’ tiene relación con la ingeniería genética y el poder que en estos momentos tienen los científicos para realizar la edición de genes; es decir, la modificación del ADN. Con los estudios realizados por Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier (tecnología Crispr-Cas9), se logra la capacidad de cambiar casi cualquier organismo vivo. Es la puerta, por ejemplo, para curar enfermedades como el VIH, la eliminación de la malaria o la diabetes. Sin embargo, podría también ofrecer la capacidad para desarrollar la eugenesia; más o menos aquel sueño de Adolfo Hitler de construir una especie de humanos “perfectos” física e intelectualmente. Parece un chiste, pero la tecnología ya desarrollada lo permitiría. Piense el lector, si en estos momentos en el mundo no podemos ponernos de acuerdo con algo que parece tan simple como los gases de efecto invernadero, cómo serán las discusiones sobre los aspectos éticos del uso de la tecnología Crispr-Cas9 en campos como el militar, por citar uno. Discusiones como por ejemplo el actuar solamente sobre la edición de genes en células somáticas, es decir sobre las que sus genomas no se trasmiten hereditariamente, o sobre todas, alterando de por sí el curso de la evolución. Que no pase como los transgénicos en la Constitución, donde los legisladores escribieron palabras que no comprendían.