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Nuevamente la U de Guayaquil
La universidad ecuatoriana está en crisis. Sufre de un grave silencio. Parece que estuviera ausente, que hubiera perdido vida, que sus energías y dinámicas se hubiesen extinguido. No se pronuncia sobre importantes hechos y problemas del país. Esto es más severo y profundo en la Universidad de Guayaquil.
La “alma mater” no mira su tradición. Ha perdido firmeza y autonomía. Sus razones académicas y científicas están ausentes desde hace años. Vive una suerte de mutismo. Esto es grave para el país y la ciudadanía, pues la ausencia de reflexión y análisis, que antes sí hacían sobre la sociedad ecuatoriana, ya no se dan. Su razón y voz han sido acalladas, han desaparecido.
Luego del periodo de violencia y de los maniqueísmos ideológicos y políticos, el proceso del rector Roldós pareció abrir su rehabilitación. Salido este, la universidad otra vez cayó en la anomia. Sus directivos no han sabido encontrar las causas, elaborar el diagnóstico preciso ni diseñar un programa de reconstitución. Por eso la calificación en la categoría E y la intervención fueron la culminación de su postración.
Muchas expectativas creó esta intervención. Se explicaba y no se justificaba. Se esperó que se dieran los resultados prometidos. No ha sido así. Luego de 31 meses de tal medida la situación parece que no ha cambiado. Sigue en la categoría E y en las últimas semanas nuevos problemas y escándalos han surgido.
Guayaquil deseaba que su universidad y académicos reaccionasen. No lo hicieron. Se acomodaron a la política de intervención. Por eso no llama la atención que un nuevo escándalo figure como una mancha más en la triste situación por la que atraviesa.
El CES “investiga un título de doctor en Salud Pública, obtenido en Perú por el ex rector de la Universidad de Guayaquil, Roberto Cassís”, pues “según representantes de la universidad peruana, ellos no ofrecen dicho doctorado”. Caben muchas hipótesis éticas sobre este hecho.
Pero la pregunta fundamental es: ¿por qué la comisión interventora y el CES no estaban enterados de tal situación? Esta interrogante circula entre los universitarios, ya que ahí está contenido uno de los aspectos principales de la vida de la universidad hoy, y de la efectividad de la intervención.
El nombramiento de un nuevo rector no aclara esto. La sociedad espera.