Una nueva Venezuela

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Una nueva Venezuela

Se afirma que Ecuador no puede compararse con Venezuela porque aquí se vende papel higiénico en la calle, con motivo del cada vez más recurrente comentario de que Ecuador sigue el camino de la patria de Bolívar. Efectivamente Ecuador todavía no tiene escasez de bienes primordiales para la higiene y salud de los ciudadanos, pero se debe tener presente que el chavismo lleva más años en el poder que AP. Hay similitudes actuales más graves que la falta de papel higiénico. Me refiero a la polarización de la sociedad ecuatoriana.

En la última elección la mitad de los votantes se manifestó en contra del socialismo del siglo XXI y de sus representantes. Dijo no a todo lo que ha caracterizado a estos últimos diez años: libertades limitadas, abuso de poder, corrupción, prepotencia, insultos, etc.

No se trata de la derecha ni de un grupo minúsculo de ciudadanos. Son personas de todas las clases sociales, desde obreros y choferes, pasando por amas de casa, profesionales y empresarios. Hay que estar ciegos de poder para no darse cuenta de que son millones de personas que están cansadas y demandan cambios. Saben que la década de mayores ingresos en la historia del país no benefició a todos los ecuatorianos. Debe ser triste para AP que habiendo sido sus candidatos electos abrumadoramente cuando subieron al poder, sin necesidad de regar dinero ni obligar a las personas a colaborar en la campaña, hoy con toda la maquinaria del Estado, incluyendo uso de bienes públicos, apenas tiene la mitad del voto y la cifra lograda es duramente cuestionada. No se trata de ingratitud del pueblo, que sí existe en política como le sucedió a Winston Churchill quien perdió las elecciones al poco tiempo de terminar la II Guerra Mundial; el pueblo inglés le dio la espalda a quien fue fundamental para derrotar a Hitler.

En Ecuador ha habido un voto de total rechazo, 50 % de los votantes, a la gestión de todos los poderes del Estado. Lejos de existir un país en marcha, Ecuador enfrenta graves problemas en todos los frentes. Si no hay corrección inmediata, la “venezuelización” del país está cerca.