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Nuestra frontera norte
Como era de esperar, pese a la alta significación del propósito, de todos modos generan controversia en Colombia los acuerdos logrados en Cuba, entre el Gobierno de Santos y las FARC, buscando la anhelada paz.
Se critican en el vecino país las concesiones brindadas a los guerrilleros, las cuales se juzgan excesivas y se las asemeja a otorgamiento de impunidad. También se alude, un expresidente de Colombia lo hace, a que es posible que terminen las FARC pero el cartel dedicado al narcotráfico continuará.
¿Qué establecen al respecto del tráfico de drogas los acuerdos de La Habana? En cuanto al Gobierno colombiano: “El compromiso del Gobierno Nacional de poner en marcha políticas y programas de este punto, de intensificar y enfrentar de manera decidida la lucha contra la corrupción en las instituciones, causadas por el problema de las drogas ilícitas y de liderar un proceso nacional eficaz para romper de manera definitiva cualquier tipo de relación de este flagelo con los diferentes ámbitos de la vida pública”.
En cuanto a las FARC: “El compromiso de las FARC-EP de contribuir de manera efectiva, con la mayor determinación y de diferentes formas y mediante acciones prácticas con la solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, y en un escenario de fin del conflicto, de poner fin a cualquier relación, que en función de la rebelión, se hubiese presentado con este fenómeno”.
Sin dejar de llamar la atención respecto a la explícita justificación que “en función de la rebelión” se da a la participación de las FARC con lo que llaman “fenómeno”, es grato expresar adhesión al proceso de paz, esperando que la voluntad del pueblo colombiano, libremente manifestada, la consolide sin más dilaciones. Grande ha sido el sufrimiento de muchos como para prolongarlo en razón de esta o aquella aspereza en los acuerdos.
En todo caso, cabe advertir al Ecuador que su frontera norte va a ver multiplicada la actividad delictiva que ahora ya sufre. No todos los grupos guerrilleros se han sometido a los acuerdos ni están dispuestos al abandono de una lucrativa actividad criminal que, si no se toman las medidas adecuadas, podrían trasladar a distintos lugares de la amplia frontera binacional. Evitarlo es una acción que, desde ahora, debe comprometer al país y no únicamente a sus Fuerzas Armadas.