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La norma sobre mascotas empieza a cambiar habitos
Antes era fácil. Se soltaba al cachorro y se lo dejaba que este buscara el lugar que más le convenía. Cumplida su necesidad, se lo llamaba con un silbido y mascota y dueño volvían a casa con una sonrisa de por medio, sin importarles lo que dejaban atrá

Antes era fácil. Se soltaba al cachorro y se lo dejaba que este buscara el lugar que más le convenía. Cumplida su necesidad, se lo llamaba con un silbido y mascota y dueño volvían a casa con una sonrisa de por medio, sin importarles lo que dejaban atrás.
Ahora, desde que el Cabildo aprobó la Ordenanza de Apoyo a la Protección Integral de los Animales de Compañía, a los dueños de perros podrá distinguírselos en cualquier espacio público por una especie de sello distintivo: la bolsa de plásticos adosada a una de sus manos.
Más que un detalle decorativo, es parte de una responsabilidad. La norma determina que cada dueño que lleve a sus mascotas a un espacio público recogerá los excrementos que el animal de compañía vaya dejando en su camino.
Hay una multa de por medio si no se la cumple. Algo de lo que Víctor Villacrés no se había enterado la mañana de ayer cuando sacó a pasear por el parque de la Kennedy a Beba, una terrier afgana de tres meses.
Pero estaba tranquilo. “No necesito traer una bolsita porque ella (la mascota) está acostumbrada a hacer sus necesidades en el patio de la casa. Si no es ahí, no se ocupa”.
A esa hora y en el mismo sitio Gabriela Molina iba camino a casa con Pizza, una doberman pinscher de dos años. “No es nuestra primera mascota. Siempre hemos salido con la bolsista en mano. Es una costumbre”, considera esta guayaquileña, quien siente que era indispensable una norma como la que comenzará a regir en cuanto se publique en el boletín municipal la ordenanza que fue aprobada en segundo debate hace dos semanas.
Álvaro Acosta, otro guayaquileño dueño de mascota, sabe que a muchos les costará sumarse al grupo de los que por siempre llevan bolsitas de plástico a la mano o en el bolsillo. “Es que uno no puede aceptar a esas personas que sacan a sus perros y dejan los excrementos en parques y veredas”.
No son pocos y hay algo que los delata: las huellas que dejan sus mascotas en veredas y espacios públicos de su barrio.
Obligados a cambiar. Pues ahora existe la posibilidad de ser denunciados si no lo hacen.
CÓMO DENUNCIAR
- De manera verbal
Se lo puede hacer por medio de una llamada al 2594800, ext. 3048 o de manera personal, presentándose en la Jefatura de Delegados o en la recepción de la Dirección de Justicia y Vigilancia, en el Palacio Municipal.
- De forma escrita
Deberá escribir una carta al correo info@guayaquil.gob.ec o presentar la denuncia a través de la web: www.guayaquil.gob.ec/content/serviciogye-formulario-de-solicitud-de-servicio.
- Confirmar la denuncia
Con la queja un delegado municipal irá al barrio. Corroborará la información y levantará un informe que pasará a un comisario, quien emitirá la citación. El denunciante puede agregar una foto.
EN OTROS PAÍSES
Las bolsas con buena demanda
En ciudades españolas y argentinas donde las sanciones por dejar los desechos caninos son altas, los vecinos exigen a los cabildos la colocación de dispensadores de bolsitas en zonas públicas. En Comodoro Rivadavia (Argentina) el Municipio colocó 16 dispensarios de fundas biodegradables. Algo similar sucede en Córdoba, otra ciudad del país sudamericano. En l’Eliana (Valencia, España), el ayuntamiento decidió colocar cinco máquinas. Todos esto con el fin de ampliar el número, según la demanda.