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Nole vs. Andy, final repetida, hoy en Roma
Novak Djokovic se acostumbró a partidazos, a superar posibilidades de quiebre, a salir librado de esos momentos en los que sus contrincantes parecen tener la raqueta por el mango. Por eso es el #1 del mundo, el rey de los Master 1000 (29, uno más que N

Sufrió ante el brasileño Thomaz Bellucci. Sufrió ante el español Rafael Nadal. Y ayer en las ‘semis’ del Master 1000 de Roma también, frente al japonés Kei Nishikori, del que pudo librarse en tres sets en el polvo itálico.
Novak Djokovic se acostumbró a partidazos, a superar posibilidades de quiebre, a salir librado de esos momentos en los que sus contrincantes parecen tener la raqueta por el mango. Por eso es el #1 del mundo, el rey de los Master 1000 (29, uno más que Nadal) y el claro dominador en estos últimos dos años en los que se ha llevado el santo y la limosna. Ha arrasado con los mejores del circuito, incluyendo al maestro, al suizo Roger Federer.
Ayer no le funcionaron mucho sus saques ganadores como en otros partidos, pero las pelotas a su revés las dominó y hasta en los momentos más complicados, con Nishikori pegado a red, pudo sacar paralelas mortales, como cuando le ganó con un tie-break el segundo set a Rafa, quien le dio pelea y a quien dominó con pelotas por encima del hombro, tan difíciles como aquellas que se arrastran por el piso.
Novak se inspiró ayer en el tie-break del tercer juego ante Kei, pero hizo sufrir a sus padres que al final, desde las gradas del Polvo Itálico, le dieron gracias a Dios con la señal de la cruz sobre sus hombres: su “nene” estaba de nuevo en la final.
Sí, de nuevo en una final, su quinta en esta temporada después de Australia, Indian Wells, Miami, Madrid, y con el mismo de Miami y Australia, con su amigo de infancia tenística, el escocés Andy Murray, a quien le lleva más de 10 partidos de ventaja.
Desde las 10:00 (hora de Ecuador) veremos en acción al serbio de 28 años, que cumplirá 29 el 22 de este mes durante su gira por Roland Garros, el único trofeo que le falta en su colección de sus 11 Grand Slam.
El oficio de Novak Djokovic será poner las pelotas, con efecto, lo más pegadas a la línea de fondo del polvo de ladrillo de Roma.