Nebot, 2021

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Nebot, 2021

No debería haber dos candidatos de derecha. No hay ley que lo prohíba, solo que competir por un mismo nicho de la población no es la estrategia más fructífera. Y Jaime Nebot lo sabe. Recapitulemos. Luego de la segunda vuelta, el país se encontraba atrapado entre dos extremos. En un falso dilema que simplifica la realidad. Lenín, candidato de izquierda; Lasso, el de derecha. La identificación con este espectro ideológico es algo que Lasso, aunque quiera, no va a evitar. Banquero, conservador, amigo de Macri, Piñera y Duque. Ese es su discurso. Impenetrable. Y al mismo tiempo, limitante. Recordemos dos aspectos: (i) los votos que ganó no representaban necesariamente apoyo a su “plan de gobierno”, sino a la opción de cambio; (ii) al menos la mitad de los electores apostó por un modelo socialista. Votos que, a pesar de la amenaza de Venezuela, de la crisis, de los casos de Odebrecht que empezábamos a conocer, fueron inconquistables. Territorio perdido. Igual, candidato de derecha 2021: listo. ¿Por la izquierda? Después del cisma Rafael-Lenín, resulta complicado. Mi pronóstico para ellos es pesimista. Entre acusaciones de traición a los unos, y de culpables de la crisis a los otros, lo más probable sería la destrucción mutua. Votos esperando a ser captados. Y ahí está Nebot, con su red. “En la sierra no lo quieren”. La visita pasada fue su tercera en un año a la capital. Sin guayabera, sin corbata azul o celeste. Cada vez menos guayaco, cada vez más nacional. “Hay que comprender y aceptar que el Estado y la empresa privada tienen un papel distinto e irremplazable. De ninguno de los dos se debe prescindir, pero el totalitarismo de cualquiera de los dos es inaceptable”. Guiño para los de aquí y los de allá. Nebot, a diferencia de Lasso, tiene capacidad de expansión. Tal vez no Nebot, pero sí la nueva versión de centro que está construyendo. Para quienes tienen esperanza pero le temen a Quito, hay aún un último factor a considerar: el fracaso de Rodas. La añoranza revaloriza el éxito de la gestión socialcristiana. Para que se cumpla el título de este artículo, las condiciones están dadas. Solo queda un último detalle: que decida aprovecharlas.