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Nadie ocupa la silla vacia

La silla vacía faculta a un representante de la ciudadanía a participar en el debate y en la toma de decisiones en asuntos de interés general que sean competencia del Concejo.

Los oficios. Las cartas no tienen respuesta siempre, pero es otro medio para hacer llegar las inquietudes desde los colectivos ciudadanos. Se dejan en la secretaría.

Fue el miércoles 8 de noviembre de 2017. El oficio no superaba los cinco párrafos, pero el texto que importaba era el escrito en la última línea del penúltimo: “La Municipalidad no puede atender su petición”.

El documento, firmado por la secretaria del Municipio de Guayaquil, Martha Herrera, y dirigido al vocero del colectivo Masa Crítica, Alberto Hidalgo, es uno de los muchos de su tipo que han llegado al Cabildo sin hallar una respuesta favorable al momento de solicitar hacer uso de la silla vacía, aquel derecho que consta en el artículo 77 de la Ley Orgánica de Participación Ciudadana y en el 311 del Código de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (Cootad).

La silla vacía faculta a un representante de la ciudadanía a participar en el debate y en la toma de decisiones en asuntos de interés general que sean competencia del Concejo. Si el tema que este propone no consta en el orden del día, no será aprobada la participación.

Alberto Hidalgo, quien quería abordar los problemas de movilidad de la ciudad, ahora es parte de las estadísticas, igual que todos los que aspiraron a la silla los tres últimos años. A esa lista también pertenece Diane Rodríguez, transexual femenina y presidenta de la Fundación Silueta X. Por el mismo motivo no la dejaron participar en 2014, cuando quiso hablar de discriminación.

Este año ha habido solo cinco peticiones, pero por esa razón ninguna pudo ser aceptada, argumenta Martha Herrera, secretaria del Municipio.

Toda ley es perfectible, acota por su parte Luis Alfonso Saltos, creador del portal Refrito Urbano, que publica microdocumentales de problemas sociales. “Si el no estar en el orden del día es una brecha, debería reformarse la ley”, opina.

En 2010, debidamente documentado, César Cárdenas, el presidente del Observatorio Ciudadano de Servicios Públicos, se sentó en la silla vacía para pedir que el Municipio asuma la responsabilidad del agua potable y el alcantarillado, en lugar de mantener la figura de concesiones. Tuvo voz, aunque esto no representó nada más que una opinión distinta.

“Son manotazos de ahogado intentar llegar a la silla”, opina el activista David Hidalgo, miembro de El Selectivo. “Este gobierno local no es un cogobierno. No incluye una participación ciudadana real”.

Esto no es cierto, defiende la funcionaria entrevistada por EXPRESO. “El Municipio tiene otras vías para llegar con propuestas, a través de oficios enviados al alcalde, quien luego delegará al director competente atender las solicitudes”.

En una entrevista anterior, Cárdenas opinó que en decisiones importantes, como el futuro del terreno del aeropuerto, es necesario también tomar en cuenta al ciudadano. “Fundaciones como Siglo XXI y entidades como la Autoridad Aeroportuaria reciben fondos públicos pero no consultan con la gente sus resoluciones”.