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El estado de la nacion
Quisiera no contribuir al incremento del pesimismo y el desencanto pero, no por ello sería aceptable engañar, mentir, adoptando una pose falsa de optimismo, solo para intentar ser políticamente correcto. A estas alturas de mi paseo vital esa búsqueda, que por lo demás casi nunca he intentado, ya no me queda. Me ajusta la conciencia como un par de zapatos nuevos, medio número más pequeños. El hecho cierto es que la situación es lamentable. El viento fresco no basta para llevarse el olor fétido de la corrupción y con la corrupción impune, ha crecido la suspicacia. Y se siente parecido a un dolor el no poder tener ninguna confianza en las acciones públicas que, aun las que pueden ser el producto de buenas intenciones, nos resultan sospechosas, casi como un veneno edulcorado.
El recordado penalista y hombre público Jorge Zavala Baquerizo nos enseñó, hace ya un buen tiempo, que en toda célula sana siempre existe un núcleo delincuencial. El problema, agregaba, con su recia voz, es cuando la situación cambia y la sociedad se convierte en una célula delincuencial rodeando a un núcleo sano.
Creo que estamos pasando por una situación como la descrita. Para luchar contra la corrupción solo nos quedan los viejos de la tribu (los jóvenes están en otra) que son valientes y decididos y requieren el acompañamiento de todos para seguir combatiendo con bravura un flagelo universal que aquí está pegando con más fuerza, porque se evidencia una mayor impunidad. En efecto, ese acompañamiento debe manifestarse hablando claro. En el caso Odebrecht, por mal ejemplo, la mafia que lo hizo posible estaba integrada por una sucia panoplia de expresidentes de la república. ¿Será posible creer que en Ecuador las cosas ocurrieron de otra manera y no hay peces gordos involucrados? Si no se mete el bisturí a fondo, señor presidente, la cirugía mayor solo se quedará en proyecto y el mal seguirá proliferando.
Ya que entramos en estos trotes de combatir el asalto a los fondos públicos, hagámoslo con toda la fuerza que el tema amerita, para que la sanción y el “vómito prieto” lo desestimulen .