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Nacidos entre bombas en la asediada Alepo

Entre el estruendo de las bombas y los gritos estridentes, los recién nacidos, en sus incubadoras cubiertas por escombros.

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Entre el estruendo de las bombas y los gritos estridentes, los recién nacidos, en sus incubadoras cubiertas por escombros, llegan de forma brutal a la vida, esquivando la muerte tras un ataque cerca de un hospital de la ciudad siria de Alepo.

El miércoles, tres hospitales en el sector controlado por los rebeldes de la ciudad arrasada por la guerra fueron “atacados” en un intervalo de tres horas, según Unicef. Entre ellos, el hospital Al Hakim, uno de los últimos servicios de pediatría que quedaban en la parte este.

Todos los bebés sobrevivieron, y periodistas en Alepo pudieron ver al menos a 10 recién nacidos en incubadoras puestas a salvo en el sótano del edificio. Algunos lloraban, otros eran alimentados con biberón por las enfermeras que verifican con regularidad el ritmo cardíaco de los pequeños.

“Un barril explosivo fue lanzado al lado (del hospital) el miércoles por la mañana. Afortunadamente, solo las puertas y algunas incubadoras sufrieron daños, pero tuvimos que trasladar a los bebés a un lugar seguro”, narró un médico.

“Fue un momento horrible”, contó el doctor Hatem, un pediatra que se encarga del centro, citado por The Syria Campaign, una ONG a favor de la oposición siria en lucha contra el régimen de Bachar al Asad.

Aterrorizadas por la idea de que los bebés respiraran el polvo causado por el bombardeo, las “enfermeras se pisaban unas a otras para evacuarlos hacia el sótano, mientras muchos de ellos comenzaban a llorar”.

Además de Al Hakim, otros dos centros médicos, como Al Bayan justo en frente, sufrieron daños por los ataques.

Estos hospitales se encuentran en el sector controlado por los rebeldes en Alepo, ciudad dividida desde 2012 entre la zona oeste, dirigida por el régimen, y la zona este, en manos de los insurgentes.

Esta gran ciudad del norte de Siria, con más de 4.000 años de historia, fue arrasada por los combates y los bombardeos, que dejaron miles de muertos.

El régimen ataca arrojando sobre los sectores rebeldes de Alepo barriles explosivos destructores, mientras que los insurgentes responden esos embates con mortíferos lanzamientos de cohetes.

Los bombardeos del miércoles dejaron 15 víctimas mortales, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), la mayoría en el estallido del barril explosivo.

Según el doctor Hatem, “únicamente quedan 18 incubadoras en el este de Alepo”, donde la población varía, según las estimaciones, entre las 100.000 y 200.000 personas.

“Me gustaría que todos los jefes de Estado imaginaran que uno de esos bebés es el suyo”, destacó el doctor Hatem. “Lo que harían por sus hijos en un bombardeo, deben hacerlo por estos recién nacidos”.

El hospital de Al Hakim fue creado en 2012, pero se trasladó en varias ocasiones por los bombardeos.

En abril, Hatem lamentaba la desaparición de su amigo y compañero Mohamed Wasim Maaz, muerto en un ataque aéreo contra un hospital del este de Alepo que acabó también con la vida de un dentista, tres enfermeros y 22 civiles.

“Estamos acostumbrados a las bombas. Pero si nos asedian, el hambre y las enfermedades se instalarán aún más rápido y la muerte será todavía más inevitable”, aseguró la directora de Syria Relief Network, un órgano que reagrupa a unas sesenta asociaciones humanitarias activas en Siria.

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