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Peruana pide respetar su voluntad de morir

Ana Estrada padece de polimiositis, enfermedad incurable y degenerativa. En Perú, la muerte asistida se castiga con tres años de prisión

Eutanasia
Generalmente, pacientes con cáncer toman la decisión de terminar con sus vidasArchivo/ Expreso

Una mujer peruana de 43 años que padece una debilidad muscular progresiva, que la mantiene postrada en cama, pidió el sábado que se le respete su voluntad de morir, opción que la ley proscribe y la Iglesia católica rechaza.

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Que se respete mi voluntad de cómo y cuándo morir”, declaró Ana Estrada, acostada en su cama, en un video divulgado en las redes sociales, en el primer caso sobre eutanasia que sale a la luz pública en Perú, nación con profunda tradición católica.

Su pedido consiguió el apoyo de la psicóloga que la atiende desde hace dos décadas y de la Defensoría del Pueblo (ombudsman), que decidió pedir a la justicia peruana que haga una excepción y no aplique la pena que contempla la ley para casos de eutanasia u “homicidio piadoso”, que se castiga con tres años de prisión en Perú.

“Emprenderemos una campaña que elimine prejuicios porque no solo es un tema legal, sino que iniciará debate en la moral, la vida y la muerte digna”, dijo la Defensoría del Pueblo en su cuenta de Twitter, el sábado.

Con tales fines, la Defensoría optó por presentar una “acción de amparo” ante un juzgado constitucional de Lima, cuya tramitación puede tomar varios meses para que no se aplique el artículo 112 del Código Penal, que castiga la eutanasia.

Además, la Defensoría busca que el Ministerio de Salud peruano establezca un protocolo para brindar una “muerte digna” a Estrada.

La solicitud de Estrada amenaza con generar una gran controversia en este país andino, pues la jerarquía católica ha expresado reiteradamente su total oposición a la eutanasia, así como a la legalización del aborto o a la manipulación genética.

“No se puede aceptar, bajo ningún argumento, el aborto, la eutanasia o la manipulación genética”, subrayó en años anteriores la Conferencia Episcopal peruana.

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Ana Estrada padece desde los 12 años una polimiositis, enfermedad incurable y degenerativa que deteriora en forma progresiva la movilidad de los músculos de su cuerpo.

Comenzó a desplazarse en silla de ruedas a los 20 años, pero ahora apenas puede mover algunos dedos de la mano y unos músculos de la cara, por lo que no puede levantarse de la cama, tiene dificultades para hablar y requiere ventilación mecánica casi todo el día, según medios locales.

La psicóloga Ruth Kristal, quien la atiende hace más de 20 años, contó que su paciente es “una mujer lúcida”, con formación universitaria y de posgrado en psicología, que no tomó esta decisión de manera impulsiva, sino “tras años de reflexión”.

Explicó que la conoce desde que Ana Estrada era estudiante universitaria y que ella no desea morir de inmediato, pero busca “tener el derecho a decidir sobre su futuro”.

Ella quiere escribir un libro, tiene proyectos. No es que quiera morir inmediatamente.

Ruth Kristal,
psicóloga 

MILES RECURREN A LA EUTANASIA EN HOLANDA

En Holanda, primer país que legalizó la eutanasia, 6.126 personas recurrieron a esta práctica en 2018, según las últimas cifras oficiales disponibles publicadas por el Ministerio de Salud. La mayoría de los casos se refiere a personas con cáncer.

La legislación holandesa permite que una persona mayor de 12 años solicite la eutanasia en condiciones estrictas. Los niños deben solicitar la autorización de sus padres o tutores hasta la edad de 16 años y estos deben participar en el proceso para los adolescentes de 16 a 17 años.

Al menos dos médicos deben certificar que no hay otra solución razonable para el paciente y que su sufrimiento es insoportable y sin ninguna esperanza de mejora.

La decisión final de eutanasia es el resultado de un proceso complejo que implica entrevistas exhaustivas con el paciente, un análisis del historial médico y la verificación de la conformidad del proceso con la ley.