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Denuncian situación de servidumbre de las monjas en la Iglesia católica

Una revista dependiente del Vaticano publicó un artículo que reveló cómo muchas monjas están sometidas a una vida de servidumbre

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El papa Francisco ha mencionado en varias ocasiones la necesidad de valorar el papel de la mujer en la Iglesia.Getty Images

Trato de servidumbre, machismo, indiferencia o abusos sexuales forman parte de la discriminación sexual con la que han convivido las monjas históricamente frente al clero de la Iglesia católica. Pero en los últimos años este tipo de situaciones han salido a la luz, rompiendo con un silencio cómplice de los abusos de poder por parte de autoridades religiosas.

Prueba de ello, fue la denuncia presentada en un artículo de una revista dependiente al Vaticano llamada 'L'Osservatore Romano'. En el el suplemento femenino de dicha revista se recogieron testimonios de monjas que relataban las distintas formas de abuso dentro del seno de la iglesia católica, en donde casi nunca existe un contrato de trabajo para estas mujeres, encargadas, por lo general, de las tareas domésticas.

En el reportaje elaborado por la periodista francesa Marie Lucile Kubacki, se destaca la falta reconocimiento de las labores de las monjas, quienes son vistas como sirvientas y que reciben pagos escasos o inexistentes. Además, en algunos casos, a las religiosas con estudios superiores, se les asigna tareas domésticas en vez de labores más acordes con su formación.

"Algunas de ellas, empleadas al servicio de hombres de Iglesia, se levantan al alba para preparar el desayuno, y se van a dormir cuando la cena ya está servida, la casa ordenada, la ropa blanca lavada y planchada… En este tipo de servicio, las religiosas no tienen un horario preciso y regulado como los laicos, y su retribución es aleatoria, a menudo muy modesta”, explica con el seudónimo de María, una de las monjas entrevistadas en el reportaje.

Por otra parte, muchas de ellas, según se relata en el trabajo periodístico, son mujeres que han llegado a Italia procedentes de continentes como África, Asia y América Latina. Cuando llegan a los centros religiosos de Europa, empiezan a pagar una deuda adquirida con la congregación a la que pertenecen.

Esta deuda se debe, en algunos casos, a que la orden cuidó de algún familiar tanto a nivel académico como de salud. Otras veces, provienen de familias muy pobres donde algunos padres las presionan para emprender su viaje para desempeñar su labor como voluntarias.

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Algunas de ellas se levantan de madrugada, sirven en las casas de obispos o cardenales y otras trabajan en las cocinas de instituciones eclesiásticas.Getty Images

Un futuro, ¿de cambios?

Es difícil evaluar el alcance del problema del trabajo poco conocido y mal remunerado por parte de las religiosas. Años atrás, en Italia se planteó públicamente la situación laboral de las monjas que trabajaban gratuitamente en los hospitales públicos y católicos, después de que alguna de ellas denunciaran a los patrones.

Los pleitos siguieron adelante a pesar de un primer intento de frenazo por parte de las jerarquías italianas, pero al final las monjas-enfermeras lo consiguieron, obteniendo las contribuciones a la seguridad social, sueldos formales y finiquitos al final de la carrera. Este hecho representó un gran paso para las hermanas, pero aún queda un largo camino en los derechos de otras monjas que se dedican a distintas labores al rededor del mundo.

En febrero de 2019 el Papa Francisco admitió que clérigos de la Iglesia católica habían abusado sexualmente de monjas y, en uno de los casos, las habían mantenido como esclavas sexuales. Estos casos, habían obligado a su predecesor, el papa BenedictoXVI, a cerrar toda la comunidad en la que las monjas habían sido abusadas por sacerdotes.

Se trató de la primera vez que un sumo pontífice reconoce estos abusos sexuales, un problema que según dijo "aún perdura" dentro de la institución y que la Iglesia está tratando de combatir.

Francisco lamentó entonces, que en general, "el maltrato de las mujeres es un problema" y opinó que "la humanidad todavía no ha madurado" y aún se considera a la mujer como "de segunda clase" y de este modo, en algunos países se llega al "feminicidio".