Coronavirus: ¿Cómo es Xinfadi, el mercado que ha devuelto el miedo a China?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que más de 100 casos confirmados en China tienen relación con el nuevo brote de coronavirus en Pekín.

PEKÍN. Agentes de la policía paramilitar y personal de seguridad con máscaras protectoras hacen guardia junto al mercado cerrado de Xinfadi.
Con 17 años de existencia, Xinfadi, el mercado del que las autoridades China registran desde el pasado fin de semana un rebrote de contagios de coronavirus, no es un centro de abastecimiento cualquiera en Pekín. Es el más grande de toda Asia: con una ocupación de más de millón de metros cuadrados, casi 155 campos de fútbol.

PEKÍN. Varias personas se aprovisionan de frutas en Xinfandi, el mayor de los mercados de la capital china.
El coronavirus parecía casi erradicado en China, donde había emergido a finales de 2019 en otro mercado, en el de Wuhan (centro). Sin embargo, este ha detonado de nuevo el miedo. En consecuencia con este brote, se restablecieron los controles de temperatura que habían dejado de realizarse en los ingresos a las áreas residenciales y edificios de oficinas. En tanto los sitios culturales y deportivos fueron nuevamente cerrados.

PEKÍN. Proveedores desembarcan verduras en Xinfadi. Cada día se comercializan 18.000 toneladas de vegetales y 20.000 de frutas.
Tanto que las autoridades sanitarias de la capital, han ordenado la realización de test a unas 100 mil personas, de las que se sospecha haber contraído el virus. Más de 100.000 trabajadores están ya supervisando a 7.120 comunidades de vecinos para evitar una propagación masiva del patógeno entre la población.

PEKÍN. Un pekinés sale del mercado luego de haberse aprovisionado. Así como él, miles de personas deberán someterse en una prueba de COVID-19, tras el rebrote del fin de semana.
Por este mercado de 112 hectáreas, pasan 18.000 toneladas de vegetales y 20.000 de frutas. Durante años ha liderado en volumen de ventas de productos agrícolas. En 2019, el total de ventas trepó a 18 mil millones de dólares y miles de personas visitan diariamente el monumental mercado. Su área cercana, también ha sido cercada. Son 10 barrios residenciales aledaños a los que se les dictó un nuevo confinamiento.
Todo el personal y quienes hayan tenido contacto cercano con el mercado, que y tiene 1.500 empleados y más de 4.000 titulares de puestos de venta, permanecen en casa y deben hacerse una prueba de coronavirus en uno de los 193 centros designados.
Sólo el domingo se realizaron pruebas a 76.499 personas, de las cuales 59 dieron positivo por coronavirus. Hay este lunes se practicaron unas 200.000 pruebas a personas que visitaron el mercado.
¿CÓMO VOLVIÓ A SUCEDER?
El origen de este brote todavía no está claro, y hasta ahora sólo ha trascendido que el virus fue detectado en una tabla de cortar pescado empleada por un vendedor de salmón importado, según información de la agencia EFE, que recoge información de medios locales.
El epidemiólogo Yan Peng aseguró que, según una investigación preliminar, "la secuencia del genoma muestra que el virus fue importado desde Europa", pero puntualizó que "los científicos necesitan tiempo para esclarecer cómo empezó la cadena de infecciones".

PEKÍN. Decenas de personas que habían pasado en los últimos por el mercado de Xinfadi, hacen filas en estos días para una prueba de COVID-19.
Según Yang, "una posibilidad es que el virus provenga del salmón congelado y que las bajas temperaturas hayan preservado el patógeno durante el transporte".
China importa cerca de 80.000 toneladas de salmón congelado cada año, principalmente de Chile, Noruega, las Islas Feroe, Australia y Canadá, según los medios locales.
LA SOMBRA DE WUHAN
Expertos consultados por la prensa china advierten de que, teniendo en cuenta la gran afluencia de personas que transitaban a diario por el mercado, será muy difícil rastrear a todas las personas que hayan tenido algún contacto con infectados.
"Es demasiado pronto para juzgar la magnitud de este brote porque la fuente de infecciones sigue siendo desconocida. El número de casos confirmados en las próximas dos semanas indicará si el brote desencadena o no una segunda oleada de contagios en China", comenta Wang Guangfa, del Primer Hospital de la Universidad de Pekín. El brote se produce en un momento en que China ya tiene experiencia para hacer frente al virus.
El epidemiólogo jefe del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de China, Zeng Guang, dice que "Pekín no será un nuevo Wuhan", en referencia a la ciudad en la que comenzó a propagarse la COVID-19 y que quedó sellada durante meses.
Ciencia y Tecnología
Coronavirus: estudio de Harvard sugiere que el COVID-19 circulaba por China desde agosto
Gilson Pinargote

PEKÍN. Desesperadas, decenas de personas hacen turno a la espera de una prueba.
El rebrote se produjo una semana después de que Pekín relajase, el pasado 6 de junio, su nivel de emergencia sanitaria del segundo al tercer nivel.
Además de las pruebas y las medidas de control y prevención, la ciudad ha intensificado la inspección de los mercados de productos frescos, cerdo congelado, ternera, cordero y productos avícolas, y se examinan otros negocios, incluidos supermercados y restaurantes, para garantizar que no circulan productos contaminados con el patógeno.
¿A QUÉ LE TEME LA OMS?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declara que más de 100 casos se han confirmado en China en relación con el nuevo brote de coronavirus en el principal mercado mayorista de alimentos de Pekín. El brote fue reportado por la autoridades la semana pasada, tras cincuenta días sin que la capital china informara de ningún caso de COVID-19.
A una pregunta sobre si habría que introducir pruebas para todos los bienes importados, el director del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, Mike Ryan, dijo que tenía "reticencias" a creer que todos los embalajes tendrían que probarse de forma sistemática. "Hay que estudiar qué es lo que ha sucedido en este caso, no me parece que sea la hipótesis principal", indicó.